Ricardo Chamorro

Europa se desarma y Brasil avanza con China (BRICS): el suicidio estratégico que amenaza al porcino español

Todo ello convertido, durante años, en sinónimo de prestigio sanitario, solvencia productiva y excelencia industrial

Act. 13 dic. 2025 - 11:15

España ha construido, durante dos décadas, un liderazgo incontestable en el porcino europeo y mundial. Con más de 56 millones de cerdos sacrificados al año, más de 65.000 explotaciones ganaderas y un entramado industrial que genera cerca del 43 % de toda la producción cárnica nacional, nuestro país ha convertido este sector en un pilar económico y social de primer orden.

El porcino español aporta más del 1,4 % del PIB nacional, genera cerca de 400.000 empleos directos e indirectos, y sostiene la economía rural en cientos de municipios que hoy sólo encuentran en esta actividad su último ancla frente a la despoblación. España es, además, el primer exportador de la Unión Europea y uno de los tres grandes del mundo junto a Estados Unidos y Brasil.

Todo ello convertido, durante años, en sinónimo de prestigio sanitario, solvencia productiva y excelencia industrial.

Hoy, sin embargo, ese liderazgo está siendo asediado desde cuatro frentes simultáneos –sanitario, comercial, geopolítico y regulatorio– mientras Brasil, bajo la presidencia del socialista Luiz Inácio Lula da Silva, se erige como el gran beneficiado dentro del bloque BRICS unido a China y Rusia. No hablamos de teorías conspirativas: los hechos encajan con un ataque híbrido funcional que desplaza deliberadamente a España del tablero mundial.

1. La amenaza sanitaria: la PPA como arma de desestabilización

El brote de peste porcina africana en Cataluña ha golpeado el corazón de un sector que representa 25.000 millones de euros de facturación anual. El Ministerio de Agricultura ha señalado a Rusia como principal origen de la propagación continental de la enfermedad.

La PPA no es un problema sanitario humano, pero sí uno económico devastador: cierra fronteras internacionales. Paraliza exportaciones millonarias. Desmorona la cadena de valor.

Cada mercado perdido –Japón, México, Canadá– supone pérdidas inmediatas para un sector que exporta más de 3,2 millones de toneladas al año por un valor superior a 10.000 millones de euros. Y cada vacío dejado por España lo ocupa con rapidez Brasil, socio estratégico de China y Rusia en los BRICS.

2. La represalia comercial de China: Europa pierde, Lula gana

China es el destino del 20 % de todas nuestras exportaciones cárnicas. Cataluña y Aragón concentran más del 50 % del porcino exportado a Asia.

Sin embargo, tras los aranceles europeos al coche eléctrico chino, Pekín ha impuesto gravámenes antidumping que llegan al 62 % a la carne europea. Mientras España trataba de obtener una rebaja negociada con China, la aparición «oportuna» de la PPA ha debilitado por completo la posición.

Simultáneamente, el Brasil de Lula recibe más de 40 plantas cárnicas homologadas en los últimos años, preferencia en volumen y precio, contratos estables, y ningún tipo de exigencia ambiental comparable, más de 40 plantas cárnicas homologadas en los últimos años, preferencia en volumen y precio, contratos estables, y ningún tipo de exigencia ambiental comparable.

En 2024, Brasil ya superó a España como primer proveedor de China, exportando más de 650.000 toneladas de porcino frente a las 560.000 de España.

Pekín no está improvisando: está sustituyendo a Europa por sus aliados estratégicos.

3. Los BRICS: cuando la proteína se convierte en poder geopolítico

Los BRICS –que ya representan el 32 % del PIB mundial y más del 40 % de la población del planeta– han incorporado países clave que controlan rutas energéticas, recursos minerales y vastas superficies agrícolas. Su objetivo: construir un orden económico alternativo a Occidente.

En dicho esquema: Brasil es la potencia agroalimentaria del bloque. Rusia domina la energía y el cereal. India aporta mercado, tecnología y demografía. China aporta industria, capital y demanda.

Europa queda fuera de este diseño, debilitada por su propia regulación, su dependencia energética y su falta de estrategia industrial. España, lejos de ser un socio, es tratada como un competidor al que conviene desplazar del mercado asiático para dejar paso al Brasil de Lula.

4. La estocada desde Bruselas: el acuerdo UE–Mercosur

Mientras España lucha contra la PPA, los aranceles chinos y la asfixia del Pacto Verde, Bruselas impulsa el acuerdo UE–Mercosur, que abre las puertas a la carne brasileña en condiciones enormemente ventajosas.

Recordemos: Brasil produce con costes hasta un 40 % inferiores a los europeos. No aplica la misma normativa ambiental, climática o de bienestar animal. No soporta la presión regulatoria ni los costes energéticos de la UE.

En otras palabras: Europa exige lo imposible a sus productores y regala el mercado europeo a los productores de Lula. La UE renuncia así a su soberanía alimentaria, fortalece a un bloque geopolítico rival –los BRICS– y debilita a los sectores que sostienen nuestra economía rural.

5. El gran beneficiado: Brasil

La concatenación de crisis –sanitaria, comercial, geopolítica y regulatoria– deja un ganador evidente:

Brasil, que ya domina el mercado chino. Brasil, que recibirá cuotas privilegiadas en Europa. Brasil, que se beneficia del debilitamiento estructural de la producción europea.

Brasil, cuyo presidente Lula da Silva se alinea sin ambages con China y Rusia.

España pierde; Brasil avanza. Europa retrocede; los BRICS consolidan su poder.

6. La importancia estratégica del porcino en Europa

No se trata solo de España. En Europa, el porcino representa: cerca del 50 % de toda la carne producida en la UE, más de 2,2 millones de explotaciones vinculadas directa o indirectamente al porcino, más de 30.000 millones de euros en exportaciones anuales, y una red de empleo rural que sostiene regiones enteras de Alemania, Holanda, Dinamarca, Polonia y España.

El debilitamiento del porcino no es un asunto sectorial: es una amenaza directa a la soberanía alimentaria, al empleo industrial y al equilibrio territorial de Europa.

7. ¿Aceptaremos este suicidio estratégico?

Brasil hace lo que debe hacer. El problema es una Unión Europea que legisla contra sí misma, que penaliza a sus productores y que no es capaz de ver que la competición global no se gana con discursos climáticos, sino con estrategia, soberanía y realismo.

España tiene la obligación de: plantar cara comercialmente, rechazar acuerdos que destruyen nuestra competitividad, reforzar la alianza con Estados Unidos y con las naciones occidentales, y exigir que la UE actúe por los intereses de los europeos, no por los de Brasil o China.

Si no reaccionamos, el porcino será solo la primera ficha del dominó.

8. La advertencia de Trump: la crisis civilizatoria

Donald Trump lo expresó sin rodeos: Europa se enfrenta a un riesgo de «desaparición civilizatoria», acelerado por la desindustrialización, la inmigración masiva, la pérdida de identidad y la incapacidad de Bruselas para defender sus intereses estratégicos.

El caso del porcino es un ejemplo perfecto. Occidente se debilita desde dentro mientras sus competidores avanzan desde fuera.

Si Europa no recupera su soberanía económica, energética, productiva y cultural, la advertencia de Trump pasará de ser un diagnóstico a ser una profecía cumplida.

  • Ricardo Chamorro es diputado nacional de VOX
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas