04 de julio de 2022

Juan Betancourt celebra su triunfo en 'El Desafío'

Juan Betancourt celebra su triunfo en 'El Desafío'Antena 3

'El Desafío'

Cruel final de 'El Desafío' para Raquel Sánchez Silva

La presentadora fue líder durante ocho de las nueve semanas del concurso, pero se hundió en la prueba final y cedió el triunfo al modelo cubano Juan Betancourt

Juan del Val elevó muchísimo las expectativas en la previa: «Es la cosa más emocionante que he visto en mi vida en un programa de entretenimiento», anunció el jueves en El Hormiguero. Se refería al final de la final –valga la redundancia– de El Desafío. Los espectadores que aguantaron hasta cerca de la una de la madrugada del sábado para contemplar la resolución del concurso pudieron comprobar que Juan del Val exageraba mucho. La final tuvo ritmo y emoción, sí, pero de ahí a elevarla a los altares del entretenimiento media un abismo.
Ganó Juan Betancourt, que inició la noche en el tercer escalón y alcanzó el primero gracias a la colaboración de El Monaguillo y al hundimiento de la lideresa Raquel Sánchez Silva. El modelo y actor cubano se llevó como premio un coche y un cheque-regalo de 30.000 euros para donar a una onegé.

El punto de partida

La noche arrancó con una pequeña entrevista de Roberto Leal a los cuatro aspirantes: Raquel Sánchez Silva, Omar Montes, Juan Betancourt y Jesulín de Ubrique. El cantante llegó muy subidito: «Vengo ya a terminar de reventarlo. Vengo ya a matar». El torero le metió un rejonazo: «Yo voy a hablar en el ruedo, que es donde hay que hablar».
De esos cuatro finalistas, tres llegaban muy igualados en cuanto a puntuación: Raquel Sánchez Silva (169), Omar Montes (166) y Juan Betancourt (160). Unos pasos por detrás estaba Jesulín de Ubrique (148). No solo contaba su buen hacer, también el de los otros cuatro participantes, cada uno de ellos emparejado con un finalista: Lorena Castell con Raquel Sánchez-Silva; María Pombo con Omar Montes; Juan Betancourt con El Monaguillo; y Jesulín de Ubrique con Norma Duval.

Jesulín, una máquina

Abrió el fuego Jesulín de Ubrique, que tuvo que subir una retroexcavadora de tres toneladas y medio a una plataforma elevada. El torero fue duda hasta última hora. Compareció con una rodillera: «No mejoro. Tampoco he empeorado mucho», contó antes de iniciar la prueba. Como el programa es grabado, los espectadores informados sabían más de su lesión en ese momento que el propio matador. Y es que, semanas atrás, en El Hormiguero, el de Ubrique contó que lo que en realidad sufrió fue una rotura parcial del ligamento interno.
En cuanto a la prueba, consistía solo en subir. Lo logró y le llovieron papelitos, en plan campeón de la Champions. Consciente de que iba retrasado en la clasificación, el torero hizo trabajo extra: quiso también bajar. Y lo consiguió. Hizo gala de un gran temple.
Tomó el relevo Norma Duval, que tuvo que tocar el piano Dos hombres y un destino mientras cantaba Bustamante. «Alguna nota sí se ha ido», juzgó un generoso Juan del Val. «No tengo nervio cubital en la mano derecha, tengo un injerto de la pierna al brazo. Mi mano es muy problemática, me ha costado un esfuerzo terrible», se justificó la vedette.

El camión de Omar

Omar Montes se colocó unos arneses y tenía el retro de arrastrar un camión de 3.500 kilos durante doce metros. En los ensayos no lo había conseguido, y acabó con el hombro reventado. En principio lo costó horrores. Se quitó los tenis y los calcetines y, a pasitos cortos, fue avanzando.

El baile de Betancourt

Al modelo Juan Betancourt le tocó bailar: desafío Sexy Dance se llamaba su prueba. Bordó la coreografía, muy física y muy intensa. Apenas desentonó con el resto del cuerpo de baile, formado lógicamente por profesionales.

El duelo de la noche

El único frente a frente de la noche lo protagonizaron El Monaguillo , que sumaba puntos para Juan Betancourt, y María Pombo, que lo hacía para Omar Montes. El reto consistía en memorizar canciones del verano. Los temas sonaban, de repente se cortaban y los aspirantes tenían que adivinar al menos las siguientes dos frases. Ganó el cómico.

Los saltos de Lorena

Un baile en pareja –con un especialista– sobre la cama elástica tuvo que ejecutar la presentadora, cantante y actriz Lorena Castell, que trabajaba para Raquel Sánchez Silvia. Lo hizo con desenvoltura y hasta con gracia, dejando bonitas estampas para la cámara súper lenta.

El hundimiento de la lideresa

En ocho de las nueve galas previas, Raquel Sánchez Silva encabezó la clasificación. De ahí que Roberto Leal se refiriese a ella como «la lideresa». En la final afrontó un doble reto de tiro con arco. El primero de esos desafíos consistió en lanzar una flecha que, tras pasar entre dos arcos y explotar un globo, tenía que impactar en la diana; lo logró al primer lanzamiento. El segundo reto era más complicado: disparar con los ojos cerrados y atinar con la diana, para lo que le daban tres intentos. En los ensayos solo lo había conseguido una de cada siete veces. En directo no lo logró. Le tembló el pulso en el peor momento.
Disgustada, Raquel Sánchez Silva lloró. Pilar Rubio, miembro del jurado, se sumó a las lágrimas.

Las votaciones

Llegó entonces la hora de las votaciones. Primero se puntuó a los secundarios. Los 3 puntos de María Pombo elevaron el casillero de Omar Montes hasta los 169. Los 8 que recibió Norma Duval subieron a 156 el marcador de Jesulín. Lorena Castells sumó 11 puntos, lo que elevó el tanteador de Raquel Sánchez Silva hasta los 180. Los 18 de El Monaguillo colocaron a Juan Betancourt con 178.
El torero acabó cuarto con 179 puntos. Tercera fue Raquel Sánchez Silva, con 191. Omar Montes se quedó en los 193, y fue superado por solo uno por Juan Betancourt: «Ha sido probablemente la mejor experiencia que he vivido nunca», valoró entre lágrimas una vez proclamado ganador el novio de la tenista Paula Badosa.
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