26 de septiembre de 2022

Los Hombres G, en un concierto celebrado en Murcia en 2015

Los Hombres G, en un concierto celebrado en Murcia en 2015EFE

El enfado que estuvo a punto de 'jubilar' a los Hombres G

La banda madrileña estrena estos días una película documental sobre el espíritu de la banda, una de las más internacionales que ha tenido España nunca

En el otoño de 2017, David Summers presentó un libro de lecciones de vida y recuerdos de música titulado Hoy me he levantado dando un salto mortal (Alienta Editorial). Fue en la planta sótano de Hard Rock Café, pegado a la plaza de Colón de Madrid, un rincón a mitad de camino entre el museo, la cafetería y una tienda de merchandising más o menos rockero.
Aquella mañana en rueda de prensa, el líder y vocalista de Hombres G explicaba que la clave de la permanencia del grupo estaba en que todos eran amigos, y que esa es una lección que tenía cristalina: puestos a perseguir un sueño remoto, mejor hacerlo con amigos. Así, en caso de fracasar, al menos te lo habrás pasado bien por el camino.
En su libro, David Summers cuenta lo difícil que fue en su momento gestionar el dinero que entraba en el grupo. La primera millonada que recibieron, los ingresos de David como autor de las canciones... Él lo reconoce con toda normalidad y asume que no fue fácil contentar a todo el mundo. Por ejemplo, cuenta que a su guitarrista Rafa le cedió el 50 % de los derechos de «El ataque de las chicas cocodrilo» por su riff de guitarra.
Como es sabido, la banda tuvo un tiempo en el que estuvo separada. David lo intentó en solitario, pero el resto de la banda no lo tuvo fácil. Javi Molina, el batería, padeció en su bar la crisis económica de los primeros 90 y Dani Mezquita, guitarra, empezó a trabajar en la compañía de discos: «Te tenías que levantar a las 7 de la mañana, meterte en el atasco, llegar a la oficina, tener un jefe, una reunión... ir con los discos de otro artista a la radio y que digan 'oye, si este es el de los Hombres G, ¿qué hace con los discos de otro grupo?' (...). Pues trabajando, que tengo que pagar una hipoteca, acabo de tener un hijo y tengo que sacar esto adelante», le contó a Risto Mejide en Al rincón de pensar.
Entre 1992 y 2001 David Summers hizo carrera por libre y, aunque seguía arrastrando muchísimo público sobre todo en América, nada era como antes.
«David se daba cuenta de que, con su sexto disco en solitario en la calle, su carrera no iba a ser nunca lo que habíamos pensado», escribió en un libro Tibu, el que fuera su manager y el de otras estrellas patrias como Luis Eduardo Aute o El Canto del Loco. «La sombra de Hombres G era demasiado grande y no paraba de planear por encima».

Mejor para todos

En aquel libro, escrito desde prisión, Tibu recuerda que en cada promoción con David Summers había una pregunta obligada: «¿Para cuándo la vuelta de los Hombres G?». El reencuentro no se produjo antes –siempre según Tibu– porque el vocalista estaba muy enfadado con su batería, quien al parecer le debía cuatro millones de pesetas.
Como en las mejores familias, el enfado se resolvió y a primeros de los 2000 la banda volvió a los ensayos y al estudio, y de ahí surgió una canción en la que David Summers puso muchísimo empeño: «Lo noto». Mucho mejor juntos que separados. Para todos.
Se cumplen 20 años de aquel reencuentro y ahora sí que casi todo es como antes. Están estrenando una película documental sobre el espíritu de la banda, algo que ya hicieron el siglo pasado y que generó material suficiente para forrar carpetas de aquí a Lisboa.
En el año 2017, cuando David Summers presentó ese primer libro a su nombre, metieron cerca de 80.000 personas en el Vive Latino de México. Su atractivo en Hispanoamérica (y también en España) sigue tan vigente como cuando vestían camisetas por dentro de los vaqueros, y ahora serán ellos quienes decidan cuándo jubilarse.
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