Los músicos Manolo García (i) y Quimi Portet (d)
El regreso de El Último de la Fila convierte Madrid en una celebración de nostalgia y rock
Manolo García y Quimi Portet emocionan a más de 50.000 personas en el Riyadh Air Metropolitano con un repertorio repleto de clásicos y señales de que su vuelta podría no ser pasajera
Tres décadas después de su última etapa juntos sobre un escenario, El Último de la Fila volvió a demostrar en Madrid por qué marcó a toda una generación. El dúo formado por Manolo García y Quimi Portet reunió este viernes a miles de seguidores en el Riyadh Air Metropolitano, convertido durante más de dos horas y media en un viaje colectivo hacia los años dorados del pop-rock español.
Desde mucho antes del inicio del concierto ya se intuía que la noche tenía algo especial. Los accesos al estadio se llenaron de camisetas antiguas, recuerdos compartidos y seguidores llegados de distintos puntos del país para asistir a una de las giras más esperadas del año. A las 20.40 horas, los primeros acordes de Mar antiguo bastaron para desatar la ovación de un público entregado desde el primer minuto.
Manolo García, ayer
La banda apareció acompañada por varios músicos históricos de sus giras noventeras, entre ellos Antonio Fidel y Ángel Celada, en una producción visual de gran formato apoyada en enormes pantallas led que envolvían el escenario. El repertorio arrancó con Huesos, heredada de la etapa de Los Burros, dejando claro que el concierto no iba a limitarse únicamente a los grandes éxitos más conocidos.
Hubo espacio para rescatar canciones emblemáticas de sus primeros años, como Disneylandia o Conflicto armado, tema que Manolo García aprovechó para lanzar un breve mensaje a favor de la paz. El concierto avanzó después entre himnos que forman parte de la memoria musical española: Aviones plateados, Querida Milagros, Sara, Llanto de pasión o Cuando el mar te tenga fueron coreadas de principio a fin por un estadio completamente entregado.
Manolo García (i) y Quimi Portet (d),
Antes del desenlace, las pantallas proyectaron antiguas entrevistas, imágenes de archivo y videoclips históricos del grupo, una pausa que terminó de alimentar la emoción colectiva. El clímax llegó después con Como un burro amarrado a la puerta del baile y, sobre todo, con Insurrección, convertida en un auténtico himno multitudinario que hizo temblar el estadio.
«Nos hemos sentido como en casa», agradeció Manolo García antes de despedirse definitivamente del público con la tradicional interpretación de El rey, de José Alfredo Jiménez.
La gira de reunión de El Último de la Fila comenzó el pasado abril en Fuengirola y continuará en ciudades como Bilbao, Santiago de Compostela, Avilés, Sevilla y Valencia. El éxito de convocatoria y la respuesta emocional del público alimentan además la posibilidad de que el reencuentro vaya más allá de una gira puntual.