21 de enero de 2022

'Blue Umbrella 2', uno de los cuadros del pintor norteamericano Alex Katz

'Blue Umbrella 2', uno de los cuadros del pintor norteamericano Alex KatzMuseo Thyssen

De la relación de Picasso y Chanel al pop de Alex Katz: así será la nueva temporada del Museo Thyssen

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza vuelve a proponer la alianza entre arte y moda y realiza la primera gran retrospectiva del neoyorquino Katz
La temporada expositiva del año 2022 del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza pasa por propuestas que van desde Hiperreal. El arte del trampantojo, con un recorrido temático por el género del siglo XV al XXI, a la relación entre Pablo Picasso y Coco Chanel, pasando por la retrospectiva de Alex Katz, pintor norteamericano precursor del arte pop. Estas novedades vendrán de la mano de la puesta en marcha de la colección de la baronesa Thyssen, que se espera sea inminente, puesto que el director del museo, Guillermo Solana, ya adelantó a mediados de diciembre que espera abrir al público en el primer mes de 2022 la planta que alberga las obras de la colección, una vez se haya firmado el acuerdo con el Ministerio de Cultura y Deporte.

Alex Katz, precursor del arte pop

El museo presenta por primera vez en España una retrospectiva sobre el pintor norteamericano Alex Katz (Nueva York, 1927), una de las principales figuras de la historia del arte americano del sigo XX y precursor del arte pop, que todavía sigue en activo. La exposición (del 14 de junio al 11 de septiembre de 2022) está comisariada por Guillermo Solana, director artístico del museo, y cuenta con el apoyo del propio artista y de su estudio, que están siguiendo en detalle el proyecto. La instalación reúne una treintena de óleos de gran formato, acompañados de algunos estudios, que permite realizar un recorrido por los temas habituales de Katz: sus retratos en solitario, duplicados y de grupo, alternados con sus reconocibles flores y envolventes paisajes de vivos colores y fondos planos.

El arte del trampantojo

Pintar imágenes que no puedan diferenciarse de la realidad ha supuesto un desafío para artistas de todos los tiempos. La habilidad para engañar al espectador haciendo pasar lo pintado por real a través de las leyes de la óptica y de la perspectiva es todo un juego cuyos primeros ejemplos se conocieron a través de textos literarios griegos. Desde entonces, el trampantojo ha tenido en las artes una larga presencia, con periodos de notorio florecimiento, como el Renacimiento o el Barroco, para decaer tras el Romanticismo, pero sin llegar a desaparecer nunca del temario artístico.
'Díptico de la Anunciación', de Jan van Eyck

'Díptico de la Anunciación', de Jan van EyckMuseo Thyssen

La exposición Hiperreal. El arte del trampantojo  (del 16 de marzo al 22 de mayo de 2022) propone una revisión del género a través de un conjunto de obras de alta calidad, que pone en evidencia los temas más representativos de la pintura de caballete. El arco cronológico abarca desde el siglo XV hasta el XXI, pero las obras se presentan ordenadas por materias y escenarios, independientemente de su fecha de ejecución, para poder así resaltar la continuidad del género, que se prolonga hasta nuestros días.
La exposición se organiza en los siguientes apartados: Puestas en escena, dedicado al bodegón; Figuras, encuadres y límites, sobre el engaño a través del marco pintado; Huecos para curiosos, representaciones de hornacinas, vanos o armarios con objetos que engañan al ojo del espectador; Muros fingidos: tablones y paredes, convertidos en escenarios para exhibir objetos que muestran la pericia del artista; Desorden perfecto, dedicado a los rincones de artista y a los quodlibet, subgéneros del trampantojo; Llamada a los sentidos, con composiciones cuyo tema principal son las esculturas y las flores, y Juegos de apariencia, con piezas que destacan por mostrar la habilidad técnica y la imaginación de sus autores para sorprender e impresionar al espectador.

Una extraña amistad

Pablo Picasso y Gabrielle Chanel colaboraron profesionalmente en dos ocasiones, ambas con Jean Cocteau: en Antígona (1922) y en el ballet ruso de Serguéi Diághilev Le Train Bleu (1924). Se conocieron en torno a la primavera de 1917, seguramente a través del propio Cocteau o de Misia Sert. La diseñadora entabló con ambos una larga y duradera amistad que la introduciría en el círculo del pintor español. A partir de entonces, Chanel frecuentará al matrimonio Picasso, coincidiendo con la activa participación del artista en los ballets rusos. La creadora llegó a estar muy relacionada con el mundo artístico e intelectual del París de la época, hasta el punto de afirmar: «Son los artistas los que me han enseñado el rigor».
El museo Thyssen propone una exposición que explora la relación de estos dos grandes genios creadores del siglo XX, volviendo a reunir arte y moda en un nuevo proyecto expositivo. La muestra se organiza en cuatro grandes secciones que se suceden en orden cronológico y que abarcan, aproximadamente, la década que media entre 1915 y 1925.
El estilo Chanel y el cubismo presenta la influencia de este movimiento en las creaciones de Chanel ya desde sus primeros e innovadores diseños: el lenguaje formal geometrizado, la reducción cromática o la poética cubista del collage se traducen en trajes de líneas rectas y angulosas, en su predilección por los colores blanco, negro y beige, y en la utilización de tejidos humildes y con texturas austeras.
Olga Picasso, el segundo capítulo, está dedicado a los numerosos y bellos retratos que Picasso realizó de su primera mujer, la bailarina rusa Olga Khokhlova, devota clienta de Chanel; junto a ellos, algunos vestidos de este periodo inicial de la diseñadora francesa, de los que se conservan escasos ejemplos.
'Retrato de Olga en un sillón', uno de los retratos que Picasso hizo de su primera mujer

'Retrato de Olga en un sillón', uno de los retratos que Picasso hizo de su primera mujerMuseo Picasso de Málaga

Antígona, adaptación moderna de la obra de Sófocles realizada por Cocteau, se estrenó en París en 1922, con decorados y máscaras de Picasso y vestuario de Chanel, que vuelven a reunirse en este capítulo para mostrar su común inspiración en la Grecia clásica. Le Train Bleu es el título del cuarto apartado y del ballet producido por Diághilev en 1924, con libreto de Cocteau, que se inspiró en los juegos olímpicos, el jazz y el cine mudo; Dos mujeres corriendo por la playa (La carrera), un pequeño gouache que Diághilev descubrió en el taller de Picasso, se convirtió en imagen para el telón de la obra, y el pintor aceptó también el encargo de ilustrar el programa de mano, mientras que Chanel utilizó su colección de prendas deportivas de esa temporada para vestir a los bailarines.
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