19 de octubre de 2021

El líder del Gobierno italiano, Mario Draghi

El líder del Gobierno italiano, Mario DraghiEFE

Así es como Mario Draghi ha conseguido contener las subidas en el recibo de la luz

El líder del Gobierno italiano ha atacado la escala de los precios de la electricidad desde dos perspectivas. A corto plazo ha eliminado temporalmente los cargos fijos de la factura. A largo, prepara una reforma para trasladarlos al sistema tributario

El Congreso de los Diputados debate, desde primera hora de esta mañana, el decreto que implica un recorte a los beneficios extraordinarios a las eléctricas con el fin de destinarlo a la rebaja del recibo de la electricidad. Sin embargo, las dudas jurídicas y el enfado de las compañías energéticas han hecho que el Gobierno se replantee la medida. Un fallo de precipitación del Ejecutivo, que ahora tendrá que dar marcha atrás pese al enfado de Unidas Podemos, que no ha disimulado su malestar ante un posible paso atrás.
«El Gobierno se equivocó en el planteamiento inicial», aseguraba Jorge Sanz, director asociado de Nera Economic Consulting, hace unos días en declaraciones a El Debate.
La «improvisación» ha empujado al Ejecutivo a un complejo lío parlamentario, donde deshacer posiciones supone un problema político. Lo único cierto, es que a 14 de octubre, Moncloa no ha puesto un paquete de medidas realistas sobre la mesa.
En Italia, el Gobierno lleva meses tomando decisiones y aplicando medidas. Los problemas en la factura italiana son muy similares a los que sufrimos aquí. Junto con Portugal, hemos alcanzado los precios de la electricidad más abultados de la Unión Europea.

4.200 millones desde junio

El líder del Ejecutivo transalpino, Mario Draghi, reaccionó en verano. El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) aprobó en junio una inyección de fondos públicos de 1.200 millones de euros para reducir los costes del sistema entre julio y septiembre. Los resultados fueron positivos. El recibo minoró sus subidas en un 9%, antes de la medida la factura crecía al 20%.
En septiembre, Draghi volvió a actuar. Inyectó otros 3.000 millones de euro con el mismo propósito. Roma ya intuía que octubre iba a ser un mes especialmente duro en el mercado eléctrico.
En concreto, el Gobierno del país borró los cargos fijos de las facturas de los ciudadanos y pequeñas empresas. Es decir, el recibo ha dejado de trasladar a estos usuarios los gastos destinados a financiar las renovables, a investigación o el cierre de nucleares. Este cargo fijo supone una quinta parte del importe final a pagar. A partir de ahora, es el Estado quién se hacecargo.
Lo mismo ocurre con la parte regulada de la factura del gas, que Draghi amplió a las grandes empresas.
Con estas medidas a corto, que estarán vigentes hasta diciembre, Italia pretende contener un 40 % la subida de la luz, y un 30 % la del gas.

Una reforma coherente

En paralelo, Draghi trabaja en una solución más asentada que llegue para quedarse. Su Gabinete estaría elaborando una reforma con la que se pretende extraer los costes fijos del recibo y trasladarlo a la fiscalidad. 
De esta manera, ese coste dejaría de ser discriminatorio, para empezar a ser pagado en función de los ingresos o la renta. El objetivo, es proteger a los consumidores vulnerables.