27 de noviembre de 2021

El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá

El ministro de la Seguridad Social, José Luis EscriváMaría José López - Europa Press

Encuesta BBVA de Pensiones

Los 'baby boomers' no querrían jubilarse más tarde, como les propone Escrivá

Asumen que trabajarán más tiempo y cobrarán una pensión más baja, pero les gustaría retirarse a los 63 años
El Instituto BBVA de Pensiones ha presentado la décima edición de su Encuesta de Pensiones. En esta ocasión se ha centrado en el impacto sobre la generación de los baby boomers. Nacidos entre 1957 y 1977, la generación comprende un grupo amplio de 13,3 millones de españoles y algo más de un millón de extranjeros ya con nacionalidad española. Al tener una edad entre 44 y 64 años, una parte del grupo está a punto de empezar a recibir pensiones.
La encuesta se ha realizado a través de Internet. Se ha basado en 3.400 entrevistas efectuadas entre el 16 de septiembre y el 7 de octubre. En ese momento ya se había llegado al primer acuerdo para la reforma de las pensiones, no se había anunciado el mecanismo de equidad intergeneracional y había empezado a quedar claro que habría que jubilarse más tarde o recibir una pensión más reducida. 
Las respuestas de los encuestados han arrojado conclusiones muy interesantes. Antes de entrar en materia, hay que contextualizar el perfil de los baby boomers. En este grupo numeroso de personas de entre 44 y 64 años se incluyen más mujeres que han trabajado y recibido una remuneración. Empezaron a trabajar en los años 70-80, generaron derechos de pensión y cuentan con una carrera de cotización suficiente. Las carreras de este colectivo son largas y tienen sueldos elevados. Sus pensiones deberían pagarse con la generación posterior, que es claramente más estrecha.
«La generación de los baby boomers es hasta ahora la mejor formada entre los perceptores de pensión: han sido protagonistas del gran cambo educativo, gracias al esfuerzo de sus padres», ha señalado en la presentación Elisa Chuliá, del Foro de Expertos Instituto BBVA de Pensiones. 
El grupo de los baby boomers es, sin embargo, muy heterogéneo. Cuenta con veinte cohortes anuales: la situación de cada uno puede diferir mucho en función de si nacieron al final de los años 50, entrados los 60 o en los 70. Chuliá lo constata con la encuesta: «El 81% de los menores de 50 años está trabajando, frente al 55 % de los mayores 57 años».
Las condiciones laborales de los baby boomers están muy consolidadas: el 85 % tiene contrato indefinido, un tercio trabaja en las administraciones públicas y un 58 % cree que mantendrá su puesto de trabajo hasta que se jubile. El ingreso medio por hogar está en 2.209 euros mensuales. La mayoría ahorra algo a final de mes: unos 360 euros. «No los destinan a su jubilación porque tienen mucha familia. El 75 % tiene hijos, muchos de ellos viviendo en casa, y un alto porcentaje tiene sus padres en casa, y también hermanos. Están rodeados de familiares. Hay obligaciones, apoyos. Ahorros para apoyar a los hijos. En las generaciones posteriores bajará el número de hijos», explica Chuliá, para dejar más clara la diferencia entre esta generación y las futuras.
Paradójicamente, Chuliá destaca que solo algunos de los baby boomers que ahorran tienen en mente la jubilación. «Fundamentalmente tienen su dinero en cuentas sin riesgos, con la idea de utilizarlo si al final es necesario para complementar la jubilación. Si lo mantienen, entonces lo usarán, pero no hay conciencia de ahorrar para la jubilación antes de tener cubiertas necesidades familiares, por ejemplo las de los hijos». El sistema de pensiones ha funcionado tan bien hasta ahora que no había que preocuparse.
Los encuestados empezaron a cotizar de media a los 21 años. «El 25 % cree que no alcanzará los 36 años necesarios para la cotización completa. Piensan que a su generación les va a penalizar la jubilación fundamentalmente de dos modos: trabajando más años y cobrando pensiones más bajas. Prácticamente nadie cree que no vaya a tener pensión. No están alarmados, pero sí preocupados. El 45 % dice que la pensión le preocupa bastante; el 25 %, mucho». 
Los encuestados tienen la impresión de que ser baby boomer va a perjudicarles. «El 70 % contesta que su vida como jubilados será peor que la de los actuales jubilados», afirma Chuliá.
Por este motivo, aún es más llamativo que no hayan ahorrado para su jubilación. «El 52 % tiene ahorros, pero no sabe si serán suficientes para su jubilación. Solo el 6 % considera que lo será», indica. Los planes de pensiones individuales son el principal instrumento que están utilizando para su ahorro; la vivienda, el segundo. «El 85 % de los españoles tiene una vivienda en propiedad, y ese es un ahorro importante», ha señalado Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones.
Los encuestados han respondido también sobre las deducciones en las cantidades máximas de aportación a los planes de pensiones individuales, que este año han bajado de 8.000 a 2.000 euros y el año que viene descenderán a 1.500: «Les parece que 2.000 euros es una cantidad escasa o muy escasa, a pesar de que muchos de ellos hacen aportaciones inferiores», indica Chuliá.
El 75 % de los encuestados no duda en afirmar que su vida ha sido mejor que la de sus padres; el 70 % también cree que la de sus hijos ha sido mejor que la suya propia. En este sentido, están satisfechos. Sin embargo, el 70 % reitera que su jubilación será peor que la de sus padres.
El 66 % está preocupado o muy preocupado por su jubilación, sabe que tendrán que jubilarse más tarde y que  recibirán menor pensión. «A pesar de ello, y de la inquietud sobre si el sistema aguantará, 3 de cada 4 afirman que se jubilarían en cuanto tengan una pensión suficiente». 
En cuanto a la evidencia de que tendrán que jubilarse más tarde debido a la reforma de pensiones planeada por José Luis Escrivá, afirman que desearían jubilarse bastante antes de la edad de jubilación ordinaria, que en la actualidad está en 66 años y se ampliará a los 67 en 2027. «Les gustaría jubilarse a una media de 63 años, tres años por debajo de la edad ordinaria de jubilación», indica Chuliá. La razón es que en este colectivo «son muy conscientes del tiempo de vida que les queda. Quieren dedicarlo a lo que más les gusta, que no siempre está relacionado con el trabajo.  
Un tercio de los encuestados optaría por una fórmula de aumento de la pensión, pero la mayoría no se jubilaría más tarde aunque el incentivo económico fuera atractivo. Tienen preferencias de ocio definidas, más inquietudes y formación, y prefieren llegar a la jubilación en buen estado para disfrutarla.
Llama la atención el desconocimiento sobre la cuantía de su pensión: «Tres de cada cuatro la desconoce. Entre los más cercanos a la jubilación, el 60 % no sabe lo que va a cobrar. Llama la atención al estar preocupados y no tener ahorros. Por otro lado dudan de que las pensiones lleguen hasta el final de sus días».
A los encuestados les parece bien un sistema que incorpore la provisión de pensiones mínimas. Como han vivido mejor que sus padres, tienen arraigado el concepto de la solidaridad: que no se extienda la pobreza durante la vejez. A partir del mínimo de pensión, creen que la cuantía debería ajustarse a lo que cada uno ha cotizado durante su carrera laboral.
La gran mayoría está a favor del mantenimiento del poder adquisitivo de la pensiones (90 %). No estaría dispuesto a pagar impuestos para mantener poder adquisitivo. Cerca del 80 % no recortaría ningún gasto social para pensiones. En todo caso, el 15-20 % recortaría en protección a medio ambiente y prestaciones sociales a desempleados. 
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