01 de julio de 2022

Planta de Ford en Almussafes.

Planta de Ford en Almussafes.Europa Press

Nuevo proyecto

La planta valenciana de Almusaffes fabricará los coches eléctricos de Ford, que prevé vender 2 millones en todo el mundo en 2026

La instalación llevaba desde el inicio de la pandemia encadenando un ERE tras otro

La planta valenciana de Ford en Almussafes será finalmente la elegida para desarrollar los dos nuevos vehículos eléctricos del fabricante automovilístico, imponiéndose así a la alemana de Saarlouis con la que competía.
La factoría valenciana tiene una plantilla de 6.000 trabajadores -mil de ellos trabajan en motores-, y desde el inicio de la pandemia ha encadenado un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) tras otro, el último vigente hasta el próximo 29 de julio.
Actualmente fabrica cuatro modelos (Kuga, Transit, Galaxy y S-Max) pero progresivamente, hasta 2024, irá dejando de producir los tres últimos y únicamente mantendrá el Kuga, que representa más de la mitad del total de la producción actual, según las previsiones de carga de trabajo.
En cuanto a motores, en estos momentos desarrolla los Ecoboost de 2.0 y 2.3 litros y en el último trimestre de este año lanzará el motor Duratec 2.5 litros, un motor híbrido que se equipa en el Kuga PEHV (híbrido enchufable). Además, produce propulsores para las plantas de Norteamérica.
La planta cuenta con un acuerdo de contención salarial a cinco años que estaba condicionado a ser la elegida para la plataforma eléctrica de los futuros vehículos y cuyas medidas entrarían en vigor a partir de 2025.

Impulso a la electrificación

El presidente de Ford Europa y director de Transformación y Calidad, Stuart Rowley, ha subrayado el impulso a la movilidad eléctrica que está llevando a cabo la empresa, con la previsión de vender dos millones de vehículos eléctricos en todo el mundo para 2026, de los que 600.000 unidades se concentrarán en el mercado europeo.
En esta línea, ha resaltado que la estrategia de la compañía contempla el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos, como la versión de cero emisiones del Puma, así como de nuevos vehículos comerciales eléctricos y conectados.
«La industria automovilística europea es extremadamente competitiva, y para prosperar y crecer nunca podemos conformarnos con menos que productos increíblemente buenos, una experiencia de cliente excepcional y operaciones ultraeficientes y un equipo talentoso y motivado», ha añadido.
Por ello, ha destacado que la adjudicación a Valencia de la fabricación de la nueva arquitectura de vehículos eléctricos servirá para ayudar a construir un negocio rentable en Europa, así como a asegurar el empleo de alto valor y a aumentar la oferta de producto de Ford en el segmento de los vehículos eléctricos.
La decisión de producir en España la nueva generación de modelos eléctricos se produce después de meses de complicadas negociaciones y tras la firma, en abril, del nuevo convenio colectivo de la planta valenciana, que incorpora medidas salariales y de flexibilidad contempladas en el acuerdo de electrificación que alcanzó el sindicato mayoritario, UGT, con la dirección europea de la compañía.
El acuerdo de electrificación estaba condicionado a que Ford asignase la plataforma eléctrica y contempla diferentes medidas de flexibilidad a partir de 2025, así como una «contención salarial» a cinco años que incluye «aumentos salariales todos los años», aunque desvincula estos del IPC y no son consolidables en tablas.
Además, prevé incrementos de 1.000 euros para 2022 -cobrado ya-, 1.500 euros para 2023, 2.000 euros para 2024 y 2.500 euros para 2025. Sumarían en total 7.000 euros hasta 2025, tras lo que en 2026 se retomaría la senda de recuperar el IPC con un aumento del 1,6 %.
Las medidas de flexibilidad, por su parte, entrarían en vigor a partir de 2025. En concreto, la jornada diaria se incrementaría en 15 minutos por turno, mientras los días de jornada industrial se podrían trabajar sin coste adicional siempre y cuando no haya que recurrir a un ERTE.
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