Trenes de alta velocidad en la estación de Atocha.
Extremadura vota de nuevo sin AVE tras dos décadas de promesas y plazos incumplidos
Mientras la alta velocidad Madrid-Badajoz sigue acumulando retrasos, la movilidad de la región depende de alternativas como el coche compartido
Extremadura afronta una nueva cita electoral con los problemas de siempre en infraestructuras. Mientras la alta velocidad entre Madrid y Badajoz sigue acumulando retrasos, la movilidad de sus ciudadanos depende de alternativas como el coche compartido. Desde la primera fecha anunciada en 2010, las promesas para la llegada del AVE se han dilatado hasta 2034.
El último calendario conocido es el fijado por la Comisión Europea, que ha establecido oficialmente los plazos de ejecución y entrada en servicio de los distintos tramos de la línea de alta velocidad Madrid-Lisboa, incluidos los que atraviesan territorio extremeño. Según ese cronograma, el tiempo de viaje entre Lisboa y Madrid sin paradas será de cinco horas en 2030 y de tres horas en 2034, dos décadas después de que se anunciara por primera vez la llegada de la alta velocidad a la región.
Para ello, no obstante, resulta imprescindible que se completen una serie de actuaciones aún están pendientes, como la finalización del tramo Plasencia-Talayuela antes de 2028, la electrificación de la vía convencional entre Talayuela y Humanes, o la resolución del trazado por Castilla-La Mancha, especialmente en el segmento Talayuela-Toledo.
A estas incógnitas se suman otros aspectos técnicos aún por definir dentro de Extremadura, como la ubicación definitiva de una estación en el bypass de Mérida o la culminación de la instalación del sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS), considerado clave para la interoperabilidad de la línea.
Mientras la alta velocidad sigue en el limbo, el servicio convencional ha experimentado algunas mejoras en los últimos meses. Desde junio, Extremadura cuenta con tres frecuencias de larga distancia Alvia, con nuevos horarios y parada en Plasencia, lo que permite conectar por primera vez Badajoz y Cáceres en 46 minutos. Además, se han ampliado los servicios Regional Exprés entre Badajoz y Puertollano y, desde el pasado 1 de diciembre, se han incorporado cuatro nuevas frecuencias Avant –dos por sentido– entre Badajoz y Cáceres, estrenando el uso de trenes de altas prestaciones en servicios de media distancia.
Estas mejoras, junto con las bonificaciones aplicadas al transporte ferroviario, han contribuido a un aumento significativo del número de viajeros, al tiempo que se ha reducido de forma notable el número de incidencias, que durante años situaron al tren extremeño en el foco informativo de manera recurrente. Aun así, el propio sector reconoce que se trata de avances parciales que no resuelven el problema estructural de las conexiones de la región.
En materia de carreteras, los progresos son todavía menos palpables. La autovía Cáceres-Badajoz, llamada a poner fin a la situación de ser las dos únicas capitales de provincia españolas sin conexión directa por este tipo de vía, ha provocado un enfrentamiento entre el Gobierno central y a la Junta de Extremadura. Mientras el Ejecutivo defiende que las obras se desarrollan «dentro de los plazos oportunos», el Ejecutivo autonómico reprocha que se hayan necesitado tres años para completar el primer tramo, entre Cáceres y el río Ayuela, y que queden aún siete tramos pendientes.
Otras infraestructuras largamente reclamadas, como la A-43, que conectaría Extremadura con el Levante; la A-81, hacia Córdoba y Granada; o la prolongación de la EX-A1 hasta la frontera portuguesa, siguen sin un calendario definido. En el ámbito aéreo, pese al incremento de la oferta de vuelos, el aeropuerto de Badajoz continúa condicionado por la falta de un sistema que permita operar con normalidad en episodios de niebla, una carencia cuya solución sigue en fase de estudio.
En esta tesitura, la movilidad de los extremeños se ha ido resolviendo por vías alternativas. Según el último informe de la plataforma Blablacar, el coche compartido conecta ya al 98 % de los municipios de la región –379 de los 388–, cuatro puntos más que en 2021, situando a Extremadura entre las comunidades autónomas mejor conectadas a través de este tipo de servicios.