09 de diciembre de 2022

Esteban González Pons, vicesecretario  de acción institucional del PP

Esteban González Pons, vicesecretario de acción institucional del PPEFE

Entrevista | Esteban González Pons

«No descarto que la ruptura del pacto fuera una maniobra del gabinete del presidente contra Bolaños»

El eurodiputado y negociador del PP ahonda en las razones que, según su criterio, han provocado el fracaso de la negociación por un nuevo CGPJ

El pasado jueves, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseguraba en el Congreso que la reforma de la sedición era «un compromiso» que «tenía el presidente». El PP llevaba días con la duda de que esto pudiese hacerse realidad pero confió en las palabras del ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que le aseguraban que la rebaja de las penas de este delito no estaban sobre la mesa. Una llamada de Feijóo a Sánchez confirmó sus temores: el jefe del Ejecutivo comenzaría pronto a mover ficha para que la reforma se llevase a cabo. Esteban González Pons habla con El Debate para comentar las razones de que el Gobierno llevase a cabo una negociación paralela con el Partido Popular y con ERC y, también, sus consecuencias.
–Aunque no fuese ético, el Gobierno podía haber usado la picaresca y haber retrasado el debate sobre la sedición y esperar a que la negociación sobre el CGPJ estuviese cerrada. ¿Por qué lo hicieron a la vez?
–No descarto que el pacto fuera bombardeado o destruido desde dentro del propio Gobierno. En primer lugar, porque Podemos era contrario a la negociación porque todos los candidatos de Podemos habían sido excluidos por los negociadores. Ni de Prada ni Rosell formaban parte de la cuerda. En segundo lugar, los ministros jueces eran enemigos de la negociación porque les impedía volver a sus puestos a la magistratura y les obligaba a volver a concursar. Marlaska no iba a volver a ser juez de instrucción en la Audiencia Nacional. Y en tercer lugar, hay una disparidad de opiniones entre Félix Bolaños y el gabinete del presidente del Gobierno. Yo no descarto que, tal y como Sánchez sacó la sedición el último día, no fuera una maniobra del gabinete del presidente contra el ministro de la Presidencia. El caso es que, ante un gobierno dividido y secuestrado por los independentistas, nosotros no podíamos continuar con la negociación. No descarto que el pacto fuese destruido desde dentro del propio Gobierno

Podemos y los ministros jueces eran contrarios a la negocación

–Una vez Sánchez confirma a Feijóo que su intención era llevar a cabo la reforma de la sedición. ¿Qué le dice el presidente de su partido a usted?
–Desde el mismo lunes en que el diario El País, actuando como portavoz del Gobierno, anunció que se planteaba la reforma de la sedición Feijóo ya me estaba advirtiendo que había que conseguir garantías de que la sedición no se reformaba o romperíamos negociaciones. Feijóo tomó la decisión el miércoles y no el jueves.
–El Gobierno insistió en que el pacto estaba cerrado a la espera de la firma del PP pero ustedes aseguraron que no era así porque no existía un compromiso por escrito de que, después de la renovación del CGPJ, se modificaría el sistema de elección de jueces. ¿Cree que Sánchez hubiese terminado aceptando esta condición?
–Yo tengo muchas dudas. La frase en cuestión decía: «Reconozca que a los jueces y magistrados solo les pueden elegir los jueces y magistrados». Había un encargo al Consejo General del Poder Judicial para que diseñara el nuevo modelo de Poder Judicial en España. Nosotros queríamos que esa frase constara y ellos querían que la elección de jueces por jueces fuera sólo una opción. Esto no estaba cerrado en la negociación y quedaba pendiente de que Sánchez lo aceptara.

Creo que Sánchez no iba a aceptar que fuesen los jueces los que eligiesen a los jueces y, por tanto, el pacto no iba a salir

Yo creo que Sánchez no lo iba a aceptar, y que, por lo tanto, el pacto no iba a salir. Así que insisto en mi tesis de que no es improbable que fuera el gabinete del presidente el que matara la negociación del ministro de la Presidencia. Creo que Sánchez no iba a aceptar que fuesen los jueces los que eligiesen a los jueces y, por tanto, el pacto no iba a salir.
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