El puerto de Es Castell, en Menorca
El pueblo que más ganaría con la nueva hora de Sánchez: el primero en ver el sol en España
El plan de mantener el horario de verano reaviva una vieja reivindicación de Baleares para aprovechar mejor la luz
La nueva bomba de humo de Pedro Sánchez -esta vez sobre el cambio de hora- tiene un curioso efecto colateral: regalaría más luz a Baleares, justo lo que pedían los nacionalistas menorquines hace casi una década. La paradoja es que, si España no atrasara el reloj el último fin de semana de octubre, el archipiélago cumpliría por fin la vieja aspiración de mantener el horario de verano durante todo el año.
La propuesta encaja con lo que el Parlamento balear aprobó en 2016 a instancias de Més per Menorca. No en vano, la isla más oriental del país es también la más castigada por los cambios horarios: en Es Castell, el primer municipio de España en ver salir el sol, los inviernos llegan con atardeceres a las cinco y media de la tarde. Mientras, en Galicia —bajo el mismo huso horario— todavía gozan de casi una hora más de luz por la tarde, justo cuando empieza el tiempo de ocio.
Es Castell, fundado por los británicos en 1771 con el nombre de Georgetown, tiene una historia tan luminosa como su amanecer. Con la recuperación española en 1782, pasó a llamarse Real Villa de San Carlos y, tras varias evoluciones, adoptó el nombre actual en homenaje al antiguo castillo de San Felipe. Hoy, sus menos de 8.000 habitantes siguen marcando el ritmo solar del país.
El debate, sin embargo, no es nuevo. La declaración institucional aprobada en 2016 en el Parlamento balear defendía que mantener el horario de verano permitiría «tener un horario lógico, racional y natural para sacar el máximo beneficio a un recurso tan apreciado como el sol». El texto insistía en que no se trataba de una cuestión identitaria, sino de eficiencia: «Evitar el derroche energético y avanzar en la racionalización de horarios».
Aquel documento señalaba que la pertenencia al huso horario actual -el de Europa Central- respondía a decisiones «industriales y políticas ya obsoletas». Apostar por más horas de sol, concluía, supondría «mejorar la calidad de vida de la sociedad balear».
La iniciativa se apoyaba en la plataforma Illes amb Claror (Islas con Claridad), de signo progresista y hoy inactiva. Su manifiesto, bajo el lema «Más luz, más color y más vida», resumía el espíritu de la propuesta: aprovechar el sol para ganar salud, ánimo y conciliación familiar, además de ahorrar energía. Calculaban que los baleares pagaban entonces «seis millones de euros más al mes» en electricidad que los peninsulares. Mantener el horario estival, defendía la plataforma, permitiría «sacar el máximo partido a un recurso tan preciado como el sol».