El alcalde de Cuacos de Yuste, José María Hernández, saluda al Rey en el Monasterio de Yuste
Casa Real
¿Quién es el hombre del traje verde manzana al que saludó el Rey?
José María Hernández, alcalde de Cuacos de Yuste, recibe todos los años la visita de Don Felipe, que en esta ocasión se quedó a dormir en un hotel rural del pueblo
En las puertas del Monasterio de Yuste, muchos de los periodistas venidos de fuera se hacían la misma pregunta el pasado viernes mientras esperaban la llegada del Rey para entregar el premio europeo Carlos V: «¿Quién es el señor vestido de verde?»
En la línea de saludo de las autoridades -Felipe González, Mariano Rajoy, Josep Borrell o María Guardiola, entre otros- llamaba la atención un hombre de mediana estatura que lucía un traje de chaqueta color verde manzana que contrastaba con el azul marino predominante. Pero todos los lugareños le conocían: era José María Hernández, alcalde de Cuacos de Yuste desde 2015 por el Partido Popular, de 51 años, licenciado en Derecho y, según él mismo relató al diario Hoy, receptor de tres trasplantes de riñón. El primero, que recibió cuando tenía once años, le duró cinco; el segundo le duró quince, y el tercero es el que le mantiene vivo.
El Rey, con las autoridades, entre ellas el alcalde de Cuacos de Yuste, en la puerta del Monasterio
El alcalde de Cuacos de Yuste con su traje verde manzana en la entrada del Monasterio
Desde hace una década, Hernández se convierte todos los 9 de mayo en el anfitrión del Rey porque ese día Don Felipe acude al Monasterio de Yuste a entregar el premio europeo Carlos V. Es la ceremonia más solemne que se celebra cada año en este municipio extremeño de poco más de 800 habitantes y famoso por haber sido elegido por el Emperador Carlos I para retirarse a morir.
Con motivo de la entrega de estos premios, destacadas figuras internacionales han acudido a este pueblo, como Mario Draghi, António Guterres, Angela Merkel, Antonio Tajani, Helmut Kohl o Mijail Gorbachov.
Este año el Rey no se ha limitado a asistir a la ceremonia. Don Felipe llegó la víspera en helicóptero a Cuacos de Yuste, donde el alcalde y los vecinos le estaban esperando para saludarle, convocados por la asociación Concordia Real Española. El jefe del Estado ofreció una cena en el Monasterio de Yuste a Josep Borrell, el premiado de esta edición, y cuando finalizó el Rey regresó al pueblo y se quedó a dormir allí en el hotel rural Abadía de Yuste.