27 de mayo de 2022

Aragonès habla ya de «construir alternativas» si se encalla la negociación política con el Estado

Aragonès habla ya de «construir alternativas» si se encalla la negociación política con el Estado

El presidente de la Generalitat ha pronunciado su discurso de Navidad desde una escuela de Santa Coloma de Gramenet, en la que ha defendido el modelo de inmersión lingüística.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, confía en que 2022 sea el año en que se consiga dar la vuelta «a la crisis democrática que hace demasiado tiempo que arrastramos» y se empiece a desbloquear «el conflicto con el Estado». Negociación que espera que avance y aporte «resultados tangibles» y empiece a dar respuestas, que pasan, a su juicio, por el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la amnistía. Pero también ha advertido que si esta negociación se encalla «tenemos que empezar a construir alternativas, actuando con realismo, buscando el máximo consenso y aprendiendo del camino que hemos hecho hasta ahora». Según Aragonés, de la misma forma que no «estamos dispuestos a renunciar a la resolución democrática del conflicto político, tampoco estamos dispuestos a renunciar a la resolución democrática».
Son algunas de las cuestiones que ha destacado Pere Aragonès en su discurso de Navidad, que este año, y por primera vez, se ha avanzado al 26 de diciembre, día de Sant Esteve, una celebración muy arraigada en Cataluña. No sólo eso, sino que el presidente de la Generalitat también ha cambiado de escenario: del Palau a una escuela de Santa Coloma de Gramenet, la Rosselló Pòrcel, que fue de las primeras en las que se empezó a aplicar el modelo de inmersión lingüística.
Sobre esta cuestión, sobre la inmersión, ha explicado que el modelo actual de escuela catalana es «moderna, abierta, cercana, que construye comunidad, que cohesiona a la sociedad» y que tiene al catalán «como lengua vehicular y de encuentro» y que se ha enriquecido en un contexto en el que la «diversidad cultural y lingüística del país no ha parado de enriquecerse con aportaciones de todo el mundo». De ahí, según Aragonès, que haya que potenciar el modelo de escuela catalana, así como su modelo lingüístico por su «capacidad de cohesión y de generar oportunidades», porque «sin ningún tipo de dudas, es el núcleo de la nación catalana». La inmersión, una cuestión en el ojo del huracán, recordemos, tras la decisión del Tribunal Supremo que ratificaba una sentencia del TSJC sobre la obligatoriedad de que en todo el sistema educativo de Cataluña se hagan, al menos, un 25% de las clases en castellano.
Sobre la situación de la pandemia, el presidente de la Generalitat ha dado las gracias a los sanitarios y también a los servidores públicos por su labor, que considera «imprescindible». Y también ha justificado las duras medidas que ha implantado el gobierno catalán ante el avance de la sexta ola, con la llegada de ómicron, y que «ha hecho saltar nuevamente todas las alarmas». Medidas dolorosas, decía, especialmente por la época del año en la que se han tenido que aplicar «y que no durarán más de lo indispensable para frenar de nuevo la pandemia y evitar el colapso sanitario».
Aún así, se ha mostrado convencido de que en 2022 «conseguiremos acabar de dar la vuelta» a la pandemia, gracias en buena medida a las vacunas, y desde la vertiente económica, gracias a los fondos Next Generation. También a las posibilidades que, a su juicio, ofrecen los presupuestos de la Generalitat para el próximo año. Además, ha tenido palabras para los trabajadores de Mahle, en Vilanova i la Geltrú, y de Nissan, que se quedan en paro. «Estamos construyendo alternativas», decía Aragonès, que también destacaba que «tenemos que ofrecer nuevas oportunidades para que nadie se quede atrás». En este sentido, ha pedido «esperanza y confianza» y dejar atrás «los discursos derrotistas». «En todo lo que tenemos como país y que tiene que despertar todo nuestro orgullo. Es espíritu de superación y la capacidad de trabajo. La imaginación y la creatividad. El saber hacer».
Un discurso, que el presidente de la Generalitat ha acabado con un “Visca Catalunya lliure! (viva Cataluña libre).
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