La estelada que ondeaba en Lloret de Mar
Un alcalde socialista retira una estelada gigante de su pueblo pero niega que sea por razones ideológicas
Lamelas niega motivaciones políticas mientras ERC denuncia presiones de Vox detrás de la decisión municipal
La controversia ha llegado a una de las principales arterias de entrada a Lloret de Mar. El alcalde socialista Adrià Lamelas ha vuelto a generar tensión política tras ordenar el desmontaje de una estelada recién instalada en la avenida de les Alegries, decisión que ha encendido las críticas de la oposición republicana.
La bandera independentista llevaba años ondeando en este estratégico punto de acceso al municipio gerundense, junto a la escuela de hostelería y frente al centro comercial Porta Lloret. Su presencia se había convertido en una estampa familiar para residentes y visitantes, hasta que el deterioro por el paso del tiempo obligó a los activistas locales a sustituirla por una nueva.
Sin embargo, la renovación duró apenas unas horas. El consistorio actuó de inmediato ordenando su retirada, argumentando que las dimensiones de la nueva bandera superaban las de la anterior. Una justificación que desde el gobierno municipal califican de «técnica» y «no ideológica», insistiendo en que respetan «todas las sensibilidades políticas».
La versión oficial no convence a Esquerra Republicana, que apunta directamente a Vox como instigador de la medida. Albert Ferrández, portavoz de ERC en el ayuntamiento, acusa al primer edil de mantener una «doble moral» con el catalanismo, criticando la contradicción entre quien recibe solemnemente la llama del Canigó hablando de catalanidad y después honra a los Borbones o cede ante la primera queja contra los símbolos independentistas.
El episodio no es inédito en el mandato de Lamelas. Ya durante la campaña electoral previa, la junta electoral había forzado la retirada temporal de la misma bandera para evitar interferencias en el proceso democrático. Ahora, la polémica resurge con mayor intensidad política.
Para los republicanos, el tamaño de la estelada es solo una excusa. Detrás de la decisión municipal detectan la presión de la formación de extrema derecha, que habría presentado quejas formales contra la exhibición del símbolo independentista en un espacio tan visible del municipio turístico.
El caso ilustra las tensiones que atraviesan muchos consistorios catalanes, donde los alcaldes socialistas deben equilibrar sus compromisos institucionales con las demandas de diferentes sectores políticos, desde los defensores de los símbolos nacionales hasta quienes los cuestionan abiertamente.
La avenida de les Alegries, uno de los principales accesos a esta localidad de la Selva, se ha convertido así en el epicentro de un debate que trasciende lo municipal para reflejar las divisiones políticas más amplias de Cataluña.