Retrato de Ricardo Corazón de León, pintado por Merry-Joseph Blondel en 1841
El delirio nacionalista
Cuando Cervantes o Colón no bastan: los historiadores nacionalistas ‘catalanizan’ a Ricardo Corazón de León
El pseudohistoriador Jordi Bilbeny asegura que el célebre rey inglés hablaba en catalán y era cuñado de Alfonso II el Casto
Tras ‘catalanizar’ a personajes tan dispares como Miguel de Cervantes, Cristóbal Colón o Leonardo da Vinci, los pseudohistoriadores del Institut Nova Història (INH) tienen una nueva diana: el rey inglés Ricardo Corazón de León, un célebre líder militar célebre por su participación en la Tercera Cruzada e inmortalizado por historias como la de Robin Hood.
Su tesis, defendida hace unas semanas por Jordi Bilbeny, uno de los miembros más destacados del INH, es que Alfonso II de Aragón era el cuñado del rey Ricardo, que hablaba con fluidez el catalán y que debería ser incluido en el listado de trovadores occitanos. En este artículo entraremos a fondo en esta teoría.
Por lo que se refiere a los lazos familiares, existe una cierta afinidad por vía materna. Inés de Poitou, también conocida como de Aquitania, en primeras nupcias se casó con Aimery V, vizconde de Thouars. Tras enviudar, se casó con Ramiro II de Aragón, «el Monje», en 1135. Este matrimonio fue acordado para asegurar la sucesión del Reino de Aragón, que se encontraba sin heredero masculino.
Como reina consorte, su única función era dar a luz a un heredero. De su unión con Ramiro II nació su única hija, Petronila de Aragón. Una vez cumplida su misión, el matrimonio fue disuelto. Por su parte Inés era tía de Leonor de Aquitania, al ser la primera hermana de Guillermo X, duque de Aquitania.
Leonor de Aquitania se casó, en 1137, con Luis VII de Francia y en 1154 con Enrique II de Inglaterra. Con lo cual fue reina de Francia e Inglaterra. De este matrimonio nacieron Ricardo Corazón de León, Juan sin Tierra, Leonor de Plantagenet y Juana de Inglaterra. Los dos primeros fueron reyes de Inglaterra, Leonor se casó con Alfonso VIII de Castilla y Juana fue reina de Sicilia. Si nos centramos en todo esto, Ricardo era sobrino y primo con algún miembro de la llamada Casa de Barcelona.
Detalle de un grabado de Doré que representa al monarca inglés en la batalla de Arsuf
Ahora bien, esto no es ninguna novedad: Enrique II de Inglaterra y Ramón Berenguer IV mantuvieron, principalmente, alianzas políticas y cooperación, marcada por el matrimonio y la lucha contra enemigos comunes. El punto más destacado de su relación fue el matrimonio de la hija de Enrique II, la princesa Leonor de Plantagenet, con el hijo de Ramón Berenguer IV, el futuro Alfonso II de Aragón.
Aunque el matrimonio se concretó después de la muerte de Ramón Berenguer IV, fue una negociación iniciada durante la vida de este. Este enlace consolidó una alianza familiar y política entre las dos poderosas casas reales, la Plantagenet y la de Barcelona. Ambos monarcas compartían un interés en oponerse a la creciente influencia de la Casa de Tolosa en el sur de Francia.
Enrique II, como duque de Aquitania, y Ramón Berenguer IV, como conde de Barcelona y príncipe de Aragón, tenían territorios que colindaban con los dominios de los condes de Tolosa, y ambos se vieron envueltos en conflictos con ellos. La alianza matrimonial se vio como una forma de fortalecer su posición frente a este rival común.
Tergiversando la historia
Hasta aquí, no hay problema: este llega en el momento en el que desde el INH afirman que ambos reyes llegaron a un acuerdo para que Ricardo Corazón de León se casara con una hija de Ramón Berenguer IV. Con lo cual, de tener descendencia, la Corona de Aragón e Inglaterra se unirían en una sola persona. De allí que Alfonso II y Ricardo I serían cuñados.
El tema es que Ricardo se casó con Berenguela de Navarra. La tesis del INH es que la tergiversación de la historia ha hecho que fuera Navarra y no Cataluña la que se casara con Ricardo I. Es más, según Víctor Cucurull a Petronila la llamaban «la Beltraneja». Con lo cual añade que la historia se ha cambiado y que Petronila también era reina de Castilla y León.
Aquí hay un error histórico, ya que Juana de Castilla «la Beltraneja» nació en el 1462 y falleció en 1530. Petronila de Aragón nació en el 1136 y falleció en el 1173. Las separan tres siglos. Pelillos a la mar: el INH concluye que realmente Ricardo I se casó con una Berenguela, hija de Ramón Berenguer IV. No tuvieron descendencia.
Y se da la circunstancia, como escribió el cronista Roger de Hoveden, que conocía personalmente a Ricardo, escribió que él y el rey Felipe II de Francia «comían todos los días en la misma mesa y del mismo plato y por la noche sus camas no los separaban». También menciona que «el rey de Francia lo amaba como su propia alma» y que «se amaban tanto que el rey de Inglaterra estaba absolutamente asombrado por el amor apasionado entre ellos». Con lo cual el matrimonio fue de conveniencia, siendo una princesa navarra o catalana.
¿Hablaba catalán?
Y la guinda es que Ricardo hablaba catalán. O, en realidad, occitano, pero según el INH son la misma lengua y que todos, en aquella época lo hablaban. Otro error. Aunque el catalán y el occitano son lenguas muy cercanas y comparten una historia común, no se puede afirmar que el catalán sea una variedad del occitano.
Son dos lenguas independientes que forman parte de la misma familia lingüística, la de las lenguas galorromances, también llamadas occitano-románicas. También afirman que Ricardo no sabía hablar inglés, ya que aunque nació en Oxford se crio principalmente en las tierras francesas de su madre, Leonor de Aquitania.
Ricardo Corazón de León camino a Jerusalén, en un cuadro de James William Glass
La familia real controlaba vastos territorios en lo que hoy es Francia, el Imperio Angevino, que eran de mayor interés para ellos que la propia Inglaterra. De los 10 años que duró su reinado, Ricardo apenas pasó seis meses en Inglaterra. La mayor parte del tiempo estuvo en las Cruzadas, defendiendo sus territorios franceses o en cautiverio.
En aquella época, el francés normando era la lengua de la nobleza y la corte en Inglaterra, mientras que el inglés era la lengua del pueblo llano. No se esperaba que un rey hablara el idioma de sus súbditos. Apoyan esta tesis en que, si uno ve el escudo de Inglaterra, podrá leer «Dieu et mon droit» (Dios y mi derecho) adoptado por Ricardo I, que era su grito de batalla haciendo hincapié en que su derecho a reinar venía de Dios, y no de ningún otro poder terrenal.
Respecto a su vertiente de trovador, se le atribuye la balada «Ja nus hons pris», mientras estuvo preso en Austria y Alemania entre 1192 y 1194. En conclusión, que Ricardo I tuviera vinculación con la llamada Casa de Barcelona era tan normal como hoy, que las casas reales reinantes y no reinantes están emparentadas. Sobre el occitano también es normal que lo hablara y no el inglés, porque este último era considerado una lengua vulgar.