Campaña de Plataforma per la Llengua sobre el uso del catalán en los comercios
Cataluña
La «ONG del catalán» busca trabajadores para atender su buzón de denuncias lingüísticas
Plataforma per la Llengua recogió 2.902 quejas lingüísticas en 2024, un 25 % más que en 2023
¿Quieres defender la lengua (el catalán) con nosotros? Si es el caso, Plataforma per la Llengua, la llamada «ONG del catalán», tiene un trabajo para ti. Y es que ha lanzado una oferta de empleo para incorporar un técnico a su servicio de quejas lingüísticas, que es un área clave de su actividad, puesto que es aquí donde se recogen y gestionan las denuncias sobre supuestas vulneraciones de derechos lingüísticos.
La oferta, que se ha publicado hace solo unos días, el cinco de enero, detalla que el perfil que se busca es una persona con formación jurídica y que, además, le gusta «tratar» con personas. Y es que entre sus tareas estará la de dar apoyo al «ámbito jurídico» de Plataforma; atender telefónicamente y por escrito las quejas y las consultas; asesorar a los usuarios del servicio de quejas; analizar estas quejas «aportando una visión legalista» o ayudar a la elaboración de informes y de estadísticas para hacer un seguimiento de estas quejas.
Para el puesto, por descontado, se exige un nivel alto de catalán escrito y hablado (al menos C1), formación universitaria en áreas como Derecho o Ciencias Políticas, experiencia en atención al cliente y «motivación por la defensa de la lengua catalana», entre otros requisitos.
Se trata de una ampliación de plantilla en un área que en los últimos años ha ganado relevancia para la entidad. Según datos de su actividad anual, Plataforma per la Llengua recogió 2.902 quejas lingüísticas en 2024, un 25 % más que en 2023, relativas a supuestas vulneraciones del uso del catalán en la administración, el comercio o la vida social.
¿Qué es Plataforma per la Llengua?
Es una organización creada en 1993 con presencia en Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares que afirma trabajar para promover el catalán como herramienta de cohesión social y defender los derechos de sus hablantes en diversos ámbitos, desde la administración pública hasta el mercado o la educación. La entidad colabora con empresas, instituciones y particulares para sensibilizar y fomentar el uso del catalán.
Sin embargo, a menudo ha estado en el centro de polémicas y críticas por su forma de actuar, por ser una suerte de «espías del catalán» y ejercer una «vigilancia» lingüística o presión social sobre ciudadanos y empresas que no utilizan el catalán, especialmente cuando estas campañas derivan en denuncias o sanciones.
De hecho, ha señalado a establecimientos, organizaciones o incluso particulares por no rotular o expresarse en catalán, prácticas que sus críticos consideran excesivas y contrarias a la libre elección lingüística. Estas acusaciones, aunque no siempre se han traducido en sanciones legales, han avivado el debate sobre los límites éticos de las campañas de una organización con una generosa financiación pública y presencia visible en la vida cívica.
Precisamente, algunas críticas se han centrado en la transparencia financiera de la entidad, señalando retrasos o falta de detalle en la información pública sobre las subvenciones y recursos recibidos.