El presidente de la Generalitat, Salvador Illa
Illa prevé gastar 27 millones de euros en la nueva sede permanente de la Generalitat en Madrid
Tras perder su emblemática sede de la calle Alcalá, el Ejecutivo catalán busca un espacio definitivo en el núcleo de la capital
Dos décadas de presencia en una de las arterias más céntricas de Madrid terminaron abruptamente. La Delegación de la Generalitat vio cómo su histórica ubicación en la calle Alcalá se esfumaba cuando un grupo asegurador compró el edificio para transformarlo en hotel, según informa La Vanguardia. Ahora, mientras se prepara la mudanza temporal al barrio de Tetuán prevista para inicios de 2026, el gobierno de Salvador Illa ha lanzado una ambiciosa licitación con un presupuesto de 27,1 millones de euros para adquirir un inmueble en propiedad.
La estrategia es clara: recuperar el protagonismo perdido. Fuentes de la Delegación que dirige Núria Marín, exalcaldesa de L'Hospitalet, lo expresan sin rodeos en declaraciones a La Vanguardia. Se trata de «volver» no solo geográficamente al epicentro donde convergen las principales instituciones y corporaciones madrileñas, sino también de regresar «con fuerza y con ganas» tras años en los que el procés diluyó la influencia catalana en la capital española.
Desde Presidència, liderada por Albert Dalmau, argumentan que resulta inexplicable que Catalunya carezca de un espacio propio reconocible en Madrid, especialmente si la comunidad aspira a retomar su papel como motor económico del país. Sin embargo, el desafío es mayúsculo: el mercado inmobiliario madrileño actual, dominado por la especulación y los precios disparados, no facilitará la búsqueda.
El pliego publicado en el Diari Oficial de la Generalitat establece criterios específicos. El inmueble debe situarse en zonas como Recoletos, Goya, Castellana o Lista, con una superficie que oscile entre 2.085 y 2.605 metros cuadrados. Lo ideal sería un edificio de uso exclusivo, aunque se contemplan opciones compartidas. El espacio acogerá las oficinas institucionales, la emblemática librería Blanquerna, un área residencial de hasta 105 metros cuadrados y seis plazas de garaje estándar, todas en el mismo inmueble o, como máximo, a 250 metros de distancia.
Las propuestas pueden presentarse hasta el 19 de enero de 2026. La administración catalana es consciente de que encontrar algo adecuado no será tarea sencilla, y contempla alternativas como abrir nuevas licitaciones o realizar una compra directa si esta convocatoria queda desierta.
Mientras tanto, el contrato de arrendamiento en la calle Ourense tiene una duración de cuatro años, suficiente para encontrar, adquirir y acondicionar el edificio definitivo. La inauguración de este espacio provisional está fijada para el 21 de enero próximo, aunque la mirada del Ejecutivo catalán ya está puesta en el centro neurálgico de la ciudad.
Desde la llegada de Illa a la presidencia, la apuesta por revitalizar esta delegación es firme, tal como explican a La Vanguardia. El objetivo es potenciar las relaciones políticas —donde prima la discreción—, reforzar vínculos con medios de comunicación madrileños y proyectar a Catalunya como un territorio atractivo tanto para los catalanes residentes en Madrid como para el público local. En la sede provisional, donde trabajan unas veinte personas, también operan la oficina madrileña de la Agència per la Competitivitat de l'Empresa y Turisme de Catalunya Madrid.
La Generalitat no posee ningún inmueble en la capital española, una carencia que, según reconocen desde el Govern, limita su capacidad de acción institucional. Con esta inversión millonaria, Catalunya busca cerrar un capítulo de provisionalidad y escribir uno nuevo de presencia sólida y permanente en el tablero político español.