Vista del barrio gótico de Barcelona

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Reportaje

Barcelona rescata el arte que se pisa: el auge de los «cazadores» de baldosas modernistas

Vecinos, coleccionistas y divulgadores salvan del vertedero miles de baldosas modernistas de Barcelona y las convierten en símbolo de memoria urbana compartida

Una nueva exposición en la galería Marzia y proyectos como el Museu de la Rajola visibilizan a los vecinos que salvan del vertedero las históricas baldosas modernistas de Barcelona, convertidas hoy en patrimonio sentimental y artístico de la ciudad, según ha explicado a la revista Time Out el divulgador Brontë, conocido en redes como @brontesbien.

Un jardín de baldosas en una galería del Raval

La galería Marzia acoge del 20 al 28 de marzo la muestra gratuita «Barcelona, jardí de rajoles», comisariada por el divulgador de modernismo Brontë (@brontesbien), quien detalla en declaraciones a Time Out que la exposición reúne piezas rescatadas de obras y derribos por varios coleccionistas de la ciudad. La muestra exhibirá desde suelos completos hasta diseños técnicos inéditos, como el dibujo de una baldosa de un arquitecto de renombre encontrado literalmente en la basura, tal y como relató el propio Brontë al citado medio. El espacio, un centro artístico con talleres, serigrafía, fotografía y coworking creativo, se convierte así en escaparate de un patrimonio doméstico que durante décadas se consideró prescindible.

Los «salvadores» de baldosas: del saco de escombros al museo

Detrás de muchas de estas piezas hay vecinos que peinan las calles y los contenedores de obra para rescatar baldosas hidráulicas antes de que terminen en el vertedero. Entre ellos destacan perfiles muy activos en redes como Marc Ocaña (@tilehunter), Joel Cánovas (@i_rescue_tiles) o el historiador del arte Jordi Griset (@elartedelmosaicohidraulico), que han convertido el rescate y la catalogación de modelos en una tarea casi de arqueología urbana. Solo Cánovas ha llegado a recuperar en pocos años decenas de miles de piezas diferentes, demostrando la enorme variedad de diseños que albergaban las viviendas burguesas y populares de la Barcelona de finales del XIX y principios del XX.

Ejemplo de esta nueva sensibilidad es el proyecto El Temple de la Rajola (@museudelarajola), que se presenta como el primer museo del mundo dedicado en exclusiva al mosaico hidráulico, con vocación de recuperación, exhibición, educación y estudio. Desde un pequeño local repleto de piezas, patrones y pavimentos completos, sus impulsores reivindican el valor cultural y artístico de estas baldosas y buscan que el público vuelva a mirar al suelo con respeto por la memoria que guarda.

Modernismo a ras de suelo: arte popular y accesible

Las baldosas hidráulicas permitieron democratizar el modernismo, llevando el lenguaje ornamental de los grandes arquitectos de la época a hogares que no podían costear grandes proyectos. Muchos de estos profesionales diseñaron personalmente pavimentos como parte integral de sus obras, convencidos de que el suelo debía dialogar con fachadas, carpinterías y muebles para lograr una unidad estética. Hoy, sin embargo, la fiebre por las reformas integrales y el cambio de gustos ha provocado que incontables suelos terminen sustituidos por materiales uniformes, empujando a estos «cazadores» a intervenir para salvar lo que consideran un legado irremplazable.

La exposición de Marzia mostrará también suelos completos recientemente recuperados, como un pavimento de corales que se expone por primera vez, ilustrando cómo estos rescates permiten documentar modelos desconocidos hasta ahora. Para el comisario, que así lo ha expuesto en su conversación con Time Out, el universo de las baldosas hidráulicas es prácticamente inabarcable: se calcula que podrían existir miles de diseños diferentes y todavía hoy siguen apareciendo nuevos motivos bajo capas de cemento y pladur.

Charlas, talleres y empresas que mantienen vivo el oficio

«Barcelona, jardí de rajoles» se podrá visitar de 17.00 a 21.00 horas (cerrado los lunes) e irá acompañada de actividades como una conferencia de Jordi Griset, autor de «El arte del mosaico hidráulico en Cataluña», con entrada libre, y un taller de pintura de baldosas por un precio aproximado de 15 euros. Además de los coleccionistas particulares, la muestra cuenta con la colaboración de empresas especializadas en pulido, restauración y nueva producción, que contribuyen a conservar y reproducir estos pavimentos históricos. De este modo, el rescate ciudadano se conecta con un tejido profesional que apuesta por rehabilitar, antes que sustituir, los suelos originales en muchas reformas de viviendas barcelonesas.

Un fenómeno que también llega a las redes

El comisario de la exposición, madrileño de origen y politólogo de formación, relató a Time Out que descubrió en los paseos entre edificios modernistas una forma de sobrellevar una etapa complicada, hasta el punto de abandonar su empleo para dedicarse a la divulgación del patrimonio a través de vídeos y rutas guiadas. Bajo el nombre de @brontesbien, recorre Barcelona y Madrid mostrando fachadas, portales y suelos, y no duda en detenerse ante los sacos de escombros donde a menudo asoman fragmentos de antiguas baldosas, que él y otros coleccionistas salvan y catalogan. En paralelo, proyectos como el Museu de la Rajola acumulan en sus perfiles imágenes de mosaicos recuperados, talleres educativos y visitas, consolidando una comunidad de aficionados que mira al suelo con ojos nuevos.

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