29 de enero de 2023

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo PuigROBER SOLSONA / EUROPA PRESS

Comunidad Valenciana

El PSOE esgrime antiguos casos de corrupción del PP para tapar a Puig en el caso Azud

Los juicios a Camps y Alfonso Rus y la entrevista de Zaplana permiten al PSPV-PSOE recuperar viejos fantasmas y amortiguar las nuevas revelaciones sobre el caso Azud

Concurrir a unas elecciones bajo acusaciones de financiación ilegal no es el mejor escenario para ningún partido político. Si el candidato en cuestión es el presidente de una comunidad autónoma y las sospechas sobre su relación con una trama de cobro de mordidas fuera de la ley cada vez son más contundentes, el panorama, sin duda, está lejos de ser el idílico.
Este es el contexto en el que está instalado el PSPV-PSOE, que en cuatro meses puede perder después de ocho años la presidencia de la Generalitat y cuyo líder, Ximo Puig, día tras día tiene más difícil que no le relacionen con los investigados en el caso Azud.
Conscientes de ello, los socialistas valencianos están intentando salvar la figura de su jefe de filas y para intentar lograrlo han puesto en marcha la estrategia de la tinta del calamar, atacando a todos sus rivales con tal de tapar los problemas internos.
Una de las tácticas para la ejecución de ese planteamiento consiste en, aprovechando el juicio que el lunes se reanudará en la Audiencia Nacional, retomar el escarnio al expresidente de la Comunidad Francisco Camps.
De paso, se vuelve a azuzar el espantajo de la corrupción en la región y todo lo relacionado con la trama Gürtel y otros procedimientos que están siendo juzgados.

«Chiste malo»

De este modo, mientras la Guardia Civil interviene en la agenda del extesorero del PSPV-PSOE anotaciones con la indicación «X. Puig», en su partido optan por cargar contra el Partido Popular cuando estos le exigen que salga «a dar explicaciones».
Así, ante la petición del PP, el secretario de Organización de los socialistas valencianos, José Muñoz, califica de «chiste malo» que los populares hablen de «transparencia y buena gestión», asegurando que ese aspecto «ya no le hace gracia a nadie».
Igualmente, acusa al PP de que en sus filas «se venera a los que, presuntamente, han cometido actos de corrupción». Frente a ese modelo, Muñoz dice que en su partido «siempre» han actuado «en consecuencia» y llevan «la lucha contra la corrupción» en su «ADN».
Sin embargo, el socialista ha obviado que tanto su formación como las otras dos patas que complementan el tripartito de izquierdas gobernante en la Comunidad, Compromís y Unides Podem, se han negado por activa y por pasiva a crear una comisión de investigación sobre los hechos conocidos en el caso Azud.
El último ejemplo de ello sucedió este último viernes en el Pleno de la Diputación de Valencia, que rechazó este extremo propuesto por el PP con los votos del PSPV-PSOE y de sus socios nacionalistas y comunistas.
El extesorero del PSPV-PSOE José María Cataluña, entrando a la Audiencia Provincial de Valencia.

El extesorero del PSPV-PSOE José María Cataluña, entrando a la Audiencia Provincial de Valencia.EFE

A la hora de ejecutar esta estrategia evasiva, el partido de Puig se ha visto beneficiado por las agendas mediática y judicial.
En este sentido, las nuevas averiguaciones de la Benemérita y el cerco al jefe del Ejecutivo autonómico se han visto amortiguados por tres acontecimientos que los socialistas han explotado para volver a unir a su principal rival electoral con la corrupción.
El inicio del juicio a Camps ha coincidido con otra trama, en este caso la de Imelsa, donde el expresidente popular de la Diputación de Valencia Alfonso Rus, está acusado.
Concretamente, se le imputan los delitos de pertenencia a organización criminal, uno continuado de malversación de caudales públicos, prevaricación administrativa y falsedad en documento oficial. Por todo ello, se enfrenta a una petición de pena por parte de la Fiscalía de doce años de prisión.
A su vez, como si los astros se hubiesen alineado, otro expresidente del PP de la Generalitat Valenciana, en este caso Eduardo Zaplana, concedió una entrevista al programa Salvados, de La Sexta.
En ella, el también exministro de Trabajo habló de su situación procesal en relación a su participación en la trama Erial.
Si a Camps el Ministerio Público le pide dos años y medio de cárcel por Gürtel y a Rus doce por Imelsa, a Zaplana la eleva hasta los diecinueve por, presuntamente, haber cometido blanqueo, cohecho, falsedad en documento mercantil, prevaricación y pertenencia a organización criminal.
Estos tres ejemplos de rendición de cuentas ante la Justicia son los que le están permitiendo al PSPV-PSOE ir capeando el temporal de Azud en base a que, para Muñoz, el Partido Popular «no está en disposición de postularse como ejemplo de nada».
De hecho, el argumentario de los socialistas valencianos cada vez que se les pregunta por Azud por la posible implicación de Puig en la trama tiene como respuesta que el PP «es un partido ahogado por la corrupción» que no puede «dar lecciones de nada» porque utilizó «las instituciones para, al parecer, lucrarse a costa de los valencianos».

Misma estrategia contra Vox

Las acusaciones al PSPV-PSOE de embarrar la precampaña electoral del 28 de mayo no se limitan al Partido Popular, ya que desde Vox también hacen el mismo reproche.
En esta ocasión, el candidato de la formación de Santiago Abascal a la presidencia de la Generalitat, Carlos Flores Juberías, lamenta que en el PSOE regional se esté utilizando un acontecimiento de su vida personal que sucedió hace veintitrés años.
El catedrático de Derecho Constitucional se refiere a un episodio de violencia psíquica en su familia.
En Vox consideran que el hecho de que esta circunstancia salga ahora a la luz es «cínico e hipócrita». El propio afectado señala que con ello los socialistas únicamente buscan «desviar la atención con temas que no interesan a los valencianos».
Entre ellos, Flores Juberías destaca que la intención del PSPV-PSOE y del tripartito es que no se hable de asuntos como «las políticas de Ximo Puig durante la legislatura, los casos de corrupción que acosan al PSOE, la ineficacia de la administración, las tasas de empleo y la deuda pública».
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