Imagen de archivo de un partido entre el FC Barcelona y el Villarreal Club de Fútbol.
El Villarreal marca el camino al Deportivo de la Coruña: mantiene su nombre en español frente a la presión nacionalista
El Villarreal Club de Fútbol sigue siendo Villarreal Club de Fútbol aunque el Real Club Deportivo de La Coruña vaya a pasar a llamarse Deportivo da Coruña. La entidad gallega está a las puertas de decidir si su nombre histórico desde 1911 da paso a su adaptación en gallego, decisión basada en los intereses nacionalistas que el club de Castellón dribló pese al reconocido intento de Compromís.
Un grupo de estudiantes de un instituto de La Coruña inició una campaña acogiéndose en la reciente traducción de topónimo al gallego llevada a cabo por el gobierno regional. Y la acción estudiantil parece que verá la luz, aunque la entidad no ha anunciado oficialmente su nuevo nombre.
El club gallego sucumbirá a las tesis difundidas por los partidos nacionalistas, quienes no aceptan que en España haya nombres en castellano, aunque en ciertos territorios existan dos lenguas igualmente de oficiales.
El Valencia Club de Fútbol no cambió su nombré cuando el entonces alcalde de Compromís Joan Ribó catalanizó el topónimo de la tercera ciudad de España y dijo que pasaba a escribirse como 'València'. Tampoco el Villarreal sucumbió a las reconocidas presiones de coalición catalanista.
El club castellonense fue víctima de una presión desmedida por parte de la formación catalanista. La vicealcaldesa del Ayuntamiento castellonense y miembro de Compromís, María Fajardo, se fue a Barcelona a reconocer, en un encuentro de municipios «que hablan catalán», que el Consistorio estaba intentando que la propiedad del equipo de fútbol desterrara el nombre del club en castellano para que sólo fuera oficial en valenciano.
Y este ejemplo, por si le faltara algún dato más para adquirir la tipología de surrealismo, se puso sobre la mesa al mencionar un hipotético condicionamiento de ayudas públicas en el caso de que una entidad privada no quisiera desterrar su nombre en castellano y sólo fuera oficial en su versión en la lengua autóctona.
El disparate llegó hasta el punto de que Fajardo reconoció que el Ayuntamiento de Villarreal había intentado realmente que el club - de capital privado- cambiara su nombre, llegando incluso a señalar a sus legítimos propietarios: «Allí tenemos la familia Roig, que ya sabemos de qué pie cojean, por lo que nos está costando mucho conseguirlo».
En ningún momento se ha contemplado oficialmente el cambio de nombre del Villarreal Club de Fútbol, ni ha habido una campaña social como sí ha ocurrido en el caso del Real Club Deportivo de La Coruña.
A la falta de oficialidad por parte del club gallego, que en este año cumple su 120 aniversario, sólo una decisión en el último minuto de la prórroga podría cambiar lo que a todas luces parece un triunfo sectario del nacionalismo.