La playa de las Costa de Muerte que esconde una ciudad bajo la arena

La playa de las Costa de Muerte que esconde una ciudad bajo la arenaTurismo de Galicia

La playa salvaje de la Costa de la Muerte que esconde una ciudad bajo la arena

El nombre de la playa alude al término latino rostrum, que describe un saliente rocoso parecido a la proa de un barco, visible en uno de sus extremos

La Costa de la Muerte, uno de los tramos más sobrecogedores del litoral gallego, se caracteriza por sus abruptos acantilados, playas solitarias y unas aguas tan espectaculares como peligrosas.

Su nombre alude a los numerosos naufragios que han tenido lugar en estas aguas a lo largo de la historia, convirtiéndola en uno de los puntos más temidos por los marineros.

Pero la Costa de la Muerte no es solo sinónimo de tragedia marítima. También es tierra de mitos y tradiciones en donde perviven relatos sobre ciudades desaparecidas, reinas celtas, altares solares y luces misteriosas que, según la leyenda, guían a las almas en tránsito.

En este entorno algunas playas permanecen prácticamente vírgenes, lejos del turismo masivo e incluso del conocimiento de los propios gallegos. Es el caso de un arenal cercano al antiguo ‘fin del mundo’ romano, que esconde bajo su arena una historia tan enigmática como el propio paisaje que lo envuelve.

Una playa donde se hunde la leyenda

Se trata de playa del Rostro, un enclave que parece ajeno al paso del tiempo. El nombre de la playa no alude a un rostro humano, sino al término latino 'rostrum', que describe un saliente rocoso parecido a la proa de un barco, visible en uno de sus extremos.

Según la tradición oral, en este lugar existió la ciudad de Dugium, una importante ciudad portuaria, gobernada por la mítica Reina Lupa, que fue arrasada por una ola gigante durante una tormenta.

Los arqueólogos han encontrado indicios que terminaron por alimentar esta creencia: fragmentos de cerámica, trazas de estructuras y capas de arena removidas bruscamente, como si una gran catástrofe hubiera sacudido el terreno.

Más allá de las leyendas, esta playa también es el lugar perfecto para quienes buscan soledad, surf y paisajes vírgenes. Sus olas la convierte en un lugar ideal para surfistas experimentados, especialmente en otoño e invierno y el constante viento de la zona y las corrientes hacen que no sea apta para el baño.

Caminos hacia el fin del mundo

A escasos cinco kilómetros del arenal se encuentra Sardiñeiro de Abaixo, una pequeña parroquia perteneciente al municipio de Finisterre, desde donde se puede acceder a la playa tanto a pie como en coche.

Sardiñeiro mantiene la esencia de los pueblos marineros gallegos: vida tranquila, casas bajas, tabernas con olor a pulpo y pescado fresco.

El senderismo es una de las prácticas estrella en la zona. La ruta del Camino de los Faros, que conecta Malpica con Finisterre bordeando la costa, pasa muy cerca de Playa del Rostro. Este recorrido es ideal para los aficionados de la naturaleza, la fotografía de paisajes y las caminatas.

La playa del Rostro representa uno de los ejemplos más auténticos del litoral salvaje de la Costa de la Muerte. Con su paisaje virgen, su historia y su valor ecológico, es un destino que va más allá del turismo de sol y playa. Atrae a surfistas, senderistas, fotógrafos y amantes de la naturaleza que buscan un destino singular.

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