La formación de Los Escarabajos que tocará en Córdoba

La formación de Los Escarabajos que tocará en Córdoba, con Enrique Sánchez sentado en el cocheLa Voz de Córdoba

Enrique Sánchez, fundador y alma mater de Los Escarabajos

«Youtube nos eliminaba los vídeos porque pensarían que estábamos subiendo audios originales de los Beatles»

El famoso e incombustible grupo tributo a The Beatles, visita Córdoba. Actúa en Long Rock el sábado a las 19:00

Hablar con Enrique Sánchez, fundador y alma mater de Los Escarabajos, es hacerlo con algo más que un aficionado a The Beatles, más que un apasionado, más que un beatlemaníaco y hasta más que un erudito: es sencillamente hacerlo con un científico dedicado al estudio concienzudo del grupo más famoso de todos los tiempos. Se diría que una suerte de doctor en beatlelogía, la ciencia de The Beatles. Con 33 años de trayectoria, la banda sevillana vuelve a Córdoba. Actúan, como si estuviesen atraídos por las flores de los patios, en Long Rock el sábado 9 de mayo a las 19:00. Lo hacen en torno al 60º aniversario del disco 'Revólver', aunque habrá otras canciones añadidas al margen de ese álbum. Hablar con Enrique es también hacerlo con alguien capaz de narrar, divagar y conectar cualquier suceso vital con el legado de John, Paul, George y Ringo, bien sucesos familiares, laborales, musicales... y, claro está, anécdotas de todo tipo. Desde que su propia madre le guiase por el buen camino que lleva a Liverpool, jamás se desvió un milímetro de esa senda que conduce por siempre a un campo de fresas.

- Es curioso pensar que The Beatles apenas duraron juntos ocho años, y vosotros, en cambio, sois su némesis en cuanto a longevidad. ¿Cuánto tiempo lleváis exactamente en activo?

- Si somos escrupulosos con las fechas y la historia, el grupo se fundó oficialmente el 28 de octubre de 1993. Fue justo a la vuelta de un viaje en autobús que yo organicé con una tienda de discos física que tenía entonces en Sevilla, que primero se llamó Discomanía y luego Beatlemania, así sin tilde, ya que es una palabra en inglés, cuando la pasión inundó totalmente nuestro modo de vida. Aunque yo ya llevaba muchos años dedicándome a la música con otros grupos creativos —de hecho, con mi primer grupo, Sexto Sentido, llegamos a ganar un concurso del Parque de Atracciones de Madrid dotado con un millón de pesetas de la época, en los años ochenta—, el debut de Los Escarabajos en Sevilla capital fue en diciembre de 1993. Lo hicimos vinculados a un homenaje anual a The Beatles que venimos haciendo desde entonces, y que con el tiempo se ha convertido en toda una institución que también ha pasado por Córdoba.

- Yo estaba estudiando Periodismo en Sevilla por aquel entonces, y recuerdo ver el cartel de vuestro primer concierto al lado del puente de Triana. Era una época marcada por la reedición de los recopilatorios Rojo y Azul. ¿Cómo surgió exactamente la idea?

- En la época de la Expo 92 yo ya me había planteado hacer algún proyecto tributo, una palabra que por aquel entonces solo se usaba a nivel fiscal [ríe], no musical. Incluso alguno se lo presenté a la propia organización de la expo. Un buen amigo mío de la radio, Toño Martín, de Cadena 100, me animó. Me dijo: «Con lo que a ti te gustan y lo que conoces a los Beatles, tú que eres coleccionista, ¿por qué no formas una banda en vivo?». En 1993, él mismo me avanzó en primicia que se iban a editar los recopilatorios rojo y azul en un formato novedoso, el compact disc [ríe] y que la discográfica EMI iba a hacer una campaña insólita con cartelería grande por toda España. Toño me dijo: «Ahora es el momento, Enrique, tienes que formar la banda». Y así empezó todo.

Formación original de Los Escarabajos, en diciembre de 1993

Formación original de Los Escarabajos, en diciembre de 1993Marisa Pérez

- Sin embargo, por edad no te correspondería haber vivido el furor inicial de The Beatles en los sesenta. ¿De dónde nace una pasión tan profunda?

- En mi familia siempre hubo una cultura musical importante. Yo arrastraba la afición desde finales de los 60 o principios de los 70, pero el momento definitivo llegó en 1971 gracias a mi madre. Ella veía que me gustaba mucho el inglés y la música extranjera, y un día, corriendo por una antigua casa de pueblo, me paró y me dijo: «¿Cómo es posible que no conozcas a los Beatles?». Me llevó a El Corte Inglés y me regaló mi primer disco. Fue ella quien me obligó, entre comillas. Fíjate si fue importante que, años después, cuando mi madre entró en una senilidad total en la soledad de su vejez, de repente explotaba y decía: «Yo fui la que te metió en los Beatles». Prácticamente fueron sus últimas palabras antes de morir; ella se consideraba la responsable y a la que yo debía darle las gracias por dedicarme a esto, y es algo que me emociona profundamente poder contar.

- Vuestra seña de identidad es rendir un tributo extremadamente fiel a las canciones originales, algo a lo que no todos se atreven. ¿Fue una decisión meditada?

- Totalmente. Yo había decidido consagrar mi vida a esto y no me arrepiento, aunque disgusté a mis padres e hice dos carreras científicas antes de hacer todo lo posible por dedicarme a la música profesionalmente. Desde el primer dosier de Los Escarabajos dejamos claro que íbamos a reproducir la discografía con la «máxima fidelidad y rigor», recreando también el humor del cuarteto británico, que era algo muy desconocido en España. No se trataba de ser un músico aventajado, sino de perder muchísimas horas con los cascos puestos, escuchando los entresijos de las canciones hasta sus últimas consecuencias. De hecho, he perdido casi por completo la audición de un oído por someter al tímpano a tantísimas frecuencias intentando descifrar esos detalles.

- ¿Y sigues descubriendo cosas nuevas en esas grabaciones después de tanto tiempo?

- Es impresionante, pero sí. Grabaron tantas cosas en tan poco espacio de tiempo y con tan pocas pistas —primero en dos, luego en cuatro y, como mucho, en las ocho del White Album— que tenían que hacer barbaridades técnicas. Comprimían los instrumentos haciendo mezclas de reducción para dejar huecos libres en la cinta y poder meter coros u otros arreglos. Al hacer eso, algunos detalles se perdían. Hoy en día, gracias a la Inteligencia Artificial, se pueden extraer cosas que los Beatles grabaron y que suenan nuevas. Es una campaña que empezó con el Anthology a finales de los 90 y que Paul McCartney ha vuelto a utilizar ahora para recuperar Now and Then, la última canción inédita de John Lennon.

- Curiosamente, a vosotros la tecnología os ha jugado malas pasadas en YouTube precisamente por ser tan fieles al sonido original.

- Sí, es una anécdota elocuente y muy halagadora, pero también muy frustrante. Hemos publicado tantas cosas rigurosas en YouTube que los algoritmos nos eliminaban los vídeos porque pensarían que estábamos subiendo audios originales de The Beatles y violando los derechos de autor. ¡Y eso que somos andaluces y a veces el acento se tiene que notar a leguas! Nos pasó de forma muy fuerte pasada la época del Anthology y nos volvió a pasar recientemente con Now and Then.

- Con Now and Then llegasteis a adelantaros al propio Paul McCartney, de hecho.

- Así es. Nosotros grabamos dos versiones de la canción antes de que McCartney lanzara la oficial. Una nos la bloquearon, pero otra tuvo muchísima proyección internacional porque le hizo el videoclip un realizador muy reputado, Álvaro Ortega. Lo brutal fue que, cuando McCartney empezó la campaña oficial de la canción a finales de 2023, cientos de fans de todas partes del mundo empezaron a escribirle a Álvaro Ortega diciendo que les gustaba más la versión de Los Escarabajos que la de los mismísimos Beatles. Él no daba crédito, me llamó alucinando preguntando si aquello era una herejía. Para mí fue uno de los momentos más fuertes y halagadores de 2023.

-Tanta devoción por la banda seguro que os ha permitido entablar relación con personas del entorno original de The Beatles. ¿Has llegado a conocer a algún beatle en persona?

- Nunca ha sido mi objetivo vital porque respeto muchísimo su intimidad y no quiero ser pesado. Sin embargo, al círculo íntimo y directo del cuarteto lo he «masacrado», en el buen sentido. Tengo grandes amigos vinculados personal y profesionalmente a ellos, y me los he traído a Sevilla muchísimas veces para nuestros homenajes del Puente de la Inmaculada.Una de mis primeras amistades fue Rod Davis, compañero de John Lennon en el instituto Quarry Bank School y cofundador y tocador de banjo en The Quarrymen, el primer grupo de Lennon. Mantengo una gran amistad con él e incluso nos hemos ido de crucero por el Mediterráneo juntos. También intimamos muchísimo con Tony Bramwell, la mano derecha del mánager Brian Epstein en la oficina NEMS y el productor videográfico pionero que hizo los vídeos de Strawberry Fields Forever y Penny Lane. O con Günter Zint, el fotógrafo alemán de la gira del 66. Todos han sido fans declarados de Los Escarabajos, hemos tocado en Liverpool ocho años consecutivos y hasta tenemos un disco en directo grabado allí.

- Creo que hay una anécdota fantástica que une Liverpool con la Feria de Sevilla, ¿verdad?

- Parece algo sacado de la manga, pero no lo es. En 2017 me pidieron que montara una exposición que conectase con la Feria de Abril en pleno Liverpool, en un local frente a The Cavern gestionado por una española amiga mía. The Beatles tenían mucha vinculación con Sevilla: su mánager, Brian Epstein, solía venir de incógnito a la Feria de Abril junto a Peter Brown. Incluso llegó a encargarle a Tony Bramwell un documental llamado Seville Fair (Feria de Sevilla) que nunca se terminó. En aquella exposición en Liverpool, mi mujer, que baila sevillanas como una profesional, hizo una exhibición. ¿Y sabes quién terminó posando y bailando sevillanas con ella en The Cavern? Pues el mismísimo Rod Davis, el amigo íntimo de Lennon de los Quarrymen.

- Esas investigaciones te han llevado a publicar libros. En el último descubres vínculos entre McCartney, Lennon y Córdoba.

- Siempre he considerado a Córdoba una ciudad hermana; mi padre y mi hija estudiaron allí. A finales de 2023 publiqué el libro ‘Por un penique de fresas: la semilla española del disco que cambió a los Beatles’, centrado en el periodo de transición marcado por Strawberry Fields Forever y Penny Lane. Averigüé que en 1966 Paul McCartney visitó Córdoba de incógnito. Iba camino de Almería para darle una sorpresa a John Lennon, pero como no había mucha comunicación, no se pusieron de acuerdo y Lennon ya no estaba allí. McCartney se relajó, hizo turismo por Córdoba y Sevilla, y desde ahí voló a África para hacer un safari fotográfico en Kenia. Conseguí en una subasta las grabaciones privadas en Súper 8 que McCartney hizo en ese viaje. Aparecían unos niños en la Plaza de la Corredera de Córdoba, y me dediqué a buscar a los supervivientes entrevistando a media plaza [ríe]. ¡Logré localizar e identificar con nombre y apellidos a uno de ellos, que se reconoció en la película! Fue algo muy fuerte.

Enrique Sánchez, emulando la pose de Paul Mcartney en la película casera en la que apareción en La Corredera de Córdoba

Enrique Sánchez, emulando la pose de Paul Mcartney en la película casera en la que apareció en La Corredera de CórdobaEnrique Sánchez

- La banda es muy cambiante y habéis tenido innumerables formaciones ¿Quiénes componéis hoy Los Escarabajos para afrontar los próximos conciertos y qué imagen presentáis?

- Contar con músicos fijos con disponibilidad total es dificilísimo, por lo que el grupo funciona hoy casi como una empresa o academia con una marca registrada muy famosa. La formación actual la integramos José Vaquerizo (que entró a principios de los 2000), Henry Milk , Doncho Alkafir y yo. En cuanto a la imagen, en las promociones aparezco metido dentro de mi Volkswagen Lotus White, un escarabajo blanco exactamente igual al que sale aparcado en la acera izquierda en la portada de Abbey Road. Hasta ese punto llegó mi obsesión [ríe]. El coche está estupendo y montarse en él es como subirse a la máquina del tiempo. De hecho, he diseñado una ruta por la Sevilla desconocida de The Beatles montado en ese coche, recorriendo los lugares que visitó Brian Epstein en los años 60, o el propio Tony Bramwell, quien iba a hacer ese documental que comenté sobre la Feria de Sevilla.

- Parte de vuestro proyecto estaba en Youtube, con vídeos muy interesantes, pero ahora está casi abandonado.

En YouTube tenemos el canal Pineapple Music, donde subíamos vídeos de forma indiscriminada y que fue muy «fusilado» por los bloqueos de copyright. Youtube pensaría, como te dije, que empleábamos sonido de los Beatles. Pero mi gran apuesta para el futuro es retomar The Long Play Sessions, que también ha tenido esa censura del Youtube. Es un proyecto superambicioso en el que pretendo grabar, disco por disco y tema a tema, toda la discografía oficial de The Beatles combinando grabaciones en el estudio con directos, además de incluir una perorata introductoria muy currada explicando la historia de cada canción. Históricamente ya hemos tocado absolutamente toda la discografía oficial de 211 temas, y los tres singles nuevos (Free As A Bird en el 95, Real Love y Now and Then), además de versiones en directo y rarezas de la BBC. Tuve que parar porque cambié la ubicación del estudio, pero ahora lo he reconstruido en Sanlúcar la Mayor.

- ¿Cuentas con algún proyecto allí?

- Así es. Estoy construyendo una especie de gran fundación y museo. Incluirá material de The Beatles, las guitarras que han marcado mi vida y mucho más. Además, va a tener un componente conectado con mi otra gran investigación vital: mi abuelo, el médico y poeta José María Romero Martínez, que fue quien organizó el famoso encuentro de la Generación del 27 en la Real Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País. Mucha gente se piensa que fue en el Ateneo de Sevilla, pero no pudo ser porque tenía sus salones llenos de los juguetes de la cabalgata de los Reyes Magos. Acabo de terminar una biografía sobre él, rescatando poesías inéditas, y habrá una exposición, esta vez sí, en el Ateneo de Sevilla. Todo esto se mezclará en el museo, porque al final, la poesía de la Generación del 27 y The Beatles comparten conexiones musicales y de legado.

- Para terminar, Enrique. Tras tantos años, ¿notáis un relevo generacional entre el público que asiste a veros?

- Afortunadamente, sí. Hay chicos muy ávidos de conocer los entresijos musicales, muchísimos cantantes e instrumentistas jóvenes. Uno de nuestros componentes, Henry Milk, empezó como fan de Los Escarabajos. Ocurren cosas alucinantes gracias a la transmisión familiar. Hace años, tocamos en un concierto la canción Anna (Go to Him) —una versión de Arthur Alexander del primer LP, Please Please Me— porque nos la pidió un matrimonio cuya mujer estaba embarazada. Tiempo después, dando un concierto, se presenta el matrimonio, recuerda aquella historia y me dicen: «fue niña y le pusimos Ana». Se te ponen los vellos de punta. The Beatles son un fenómeno educativo y familiar único en la historia. Así que sí existe relevo generacional. Yo aspiro a que mi legado perdure y que mi hijo, que es músico profesional, se haga cargo algún día de esta locura sana. La música me da la vida, y espero seguir llevando mi alegría Beatle a ciudades como Córdoba durante mucho tiempo.

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