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La continuidad como defensa del legado

Con el nombramiento, tras su elección la pasada semana, de Joaquín Alberto Nieva como deán presidente del Cabildo Catedral, asistimos al inicio de una nueva etapa marcada por ese proceso electoral y su resultado, pero también al traspaso de un relevo caracterizado por la continuidad, robustecida por los siglos y adaptada perfectamente a los tiempos actuales. Aunque el nuevo deán presidente insiste en esa continuidad en la entrevista que hoy publicamos en La Voz de Córdoba, lo extraño sería que en esta nueva etapa se anunciasen cambios de ruta o giros inesperados, primero porque no es el proceder de la Iglesia y segundo, porque el trabajo realizado, en particular, bajo la presidencia de Manuel Pérez Moya, merece que tanto los católicos cordobeses respecto a su primer templo, como los visitantes de la joya arquitectónica que es la Mezquita Catedral, sigan disfrutando de ella espiritual y turísticamente, con todo un valor añadido que se ha visto enriquecido en este último periplo en el que el Cabildo - su trabajo y misión- ha sabido proyectarse y hacerse presente en la sociedad y en los feligreses de una forma generosa, con rigor y también una elevada profesionalidad.
La que es la institución más antigua de Córdoba ha sabido enfrentarse así mismo a los signos que este tiempo ha marcado y lo ha hecho con elegancia y sin estridencias, como corresponde a su propia naturaleza eclesial. La juventud y preparación del nuevo deán es una buena noticia para saber que hay energías renovadas para el futuro, que siempre es una incógnita, pero que sobre el que el Cabildo ya trabaja con el apoyo del obispo, de una diócesis toda y de mucha gente de buena voluntad que valora el cuidado, la transparencia, el rigor y la generosidad de este «colegio de hermanos» que guarda el legado no solo de un templo, sino de una cristiandad que nos ha permitido llegar hasta aquí, hasta esta tierra libre y próspera.
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