LA PUERTA DEL SAGRARIOpatricio ruiz

«Y yo lo he visto»

Domingo II del Tiempo Ordinario

Queridos hermanos:
Con la Navidad ya celebrada con la alegría de saber que Dios está en nuestro mundo, comenzamos el tiempo ordinario, en que no celebramos algo particular de la vida del Señor, sino todo en general y no por ello menos rico. El color que utilizaremos en estos domingos hasta la cuaresma, será el verde.
Y en este domingo, las lecturas que se nos presentan nos hablan de un enviado para salvación y sentido de nuestras vidas. Gracias al Cielo, tiene sentido esta vida, para alcanzar la eterna, porque si no, ¿qué hacemos trabajando y afanándonos solo para morirnos, que otro herede lo conseguido y nos olviden nuestros conocidos? Ese enviado es Jesucristo, el cual antes de subir al cielo envió a los creyentes al mundo entero a anunciar ese mensaje de alegría, el mismo que hoy nos envía a ti y a mi:«te hago luz de las naciones para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra», dirá el pasaje que hemos escuchado en la primera lectura de Isaías.
Nosotros, débiles y pecadores fuimos un día evangelizados por otros, padres, abuelos, catequistas, sacerdotes; y aceptamos esa buena noticia, pero no para recrearnos en ella y disfrutarla nosotros solos, sino para anunciarla a los que nos rodean y están desilusionados de tristezas. Asimismo lo hizo Juan el Bautista, cuando estaba a orillas del Jordan y vio venir a Cristo: «este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». No hace falta que seamos súper-hombres, ni súper-mujeres, ni súper-jovenes; sólo que hayamos escuchado el mensaje del evangelio, lo hayamos creído con sencillez y nos hayamos enamorado de lo Señor que no quiere otra cosa que mi bien en esta vida, pero, sobre todo, en la otra.
Cuando hablamos con nuestros conocidos, familiares o recién presentados, no tenemos que hacer un gran discurso teológico, disertando verdades de fe, sino que es suficiente afirmar como Juan el Bautista: «Y yo lo he visto» (con los ojos de la fe y la experiencia) y he dado testimonio que este es el hijo de Dios. Sin más. El Señor se encargará del resto.
Feliz Domingo. Feliz día del Señor.
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