El diputado del PP de Madrid, Rafael Núñez Huesca
El alegato de un diputado del PP de Madrid en defensa de la familia: «Se convirtió en la célula nuclear de las sociedades»
Rafael Núñez Huesca ha defendido los valores y lo que ha aportado para la humanidad la unión entre padres e hijos
La familia tradicional está amenazada por la izquierda con sus políticas abogando por abolirla. La actriz Julia de Castro señaló en una entrevista en la cadena Ser que le «parece que ya está bien la familia tradicional, que hay que abolirla ya de una vez. Y yo, como la filosofía de Sophie Lewis, que hay un libro que de verdad recomiendo que es así, 'Abolir la familia', ya, por favor».
Asimismo, la profesional comentaba que a su parecer «no está funcionando... esta cosa de padre, madre o sea, eso ya necesitamos como romper esto y bajo esta filosofía que yo tengo desde hace tiempo que imagino que debe ser muy complicada de llevar a cabo, pero al final es un activismo que nos ha tocado vivir a esta generación».
Julia de Castro continuaba señalando que «al igual que ahora dos generaciones maternas son divorciadas es una cosa muy sencilla... y casarse entre homosexuales, pues ahora igual que será complicado estás nuevas fórmulas de familias, pero en la siguiente generación será una cosa súper natural, mucho mejor que otras cosas».
Por su parte, el diputado del PP de Madrid, Rafael Núñez Huesca, ha salido en defensa de la familia tradicional y ha comentado que «a poco que se abra un manual de antropología se comprueba que el ser humano ensayó diferentes estructuras sociales durante miles de años hasta llegar a lo que hoy entendemos como familia».
«Con el tiempo la familia se convirtió en la célula nuclear de la mayoría de las sociedades, imponiéndose a otras formas primitivas de organización, por ser capaz de proveer funciones biológicas, educativas, económicas y afectivas esenciales», remarca el diputado del PP.
Huesca concluye diciendo que «retroceder al clan o la tribu es legítimo, allá cada cual, pero presentarlo como un «avance» es un delirio».
No es la primera vez que el diputado del PP de Madrid sale en defensa de la familia tradicional, en julio de 2022, Huesca escribió una tribuna en El Debate donde explicaba que «España tiene una pirámide poblacional que hace imposible el reemplazo generacional. De tal forma que el deterioro económico y el deterioro demográfico se retroalimentan: como no hay futuro no se tienen hijos, y como no se tienen hijos no hay futuro. El porvenir de España y de Europa depende de romper esa espiral».
Crisis de natalidad
Lo pidió la joven escritora Ana Iris Simón en un encuentro con el presidente Sánchez: «Si realmente necesitamos plantarle cara al reto demográfico apostemos por las familias, por darles beneficios fiscales, ayudas directas a la natalidad y escuelas gratuitas de 0 a 3 años en todo el territorio», comentaba el diputado madrileño.
Huesca indicaba que «la crisis de natalidad no responde a razones exclusivamente materiales. Existe un discurso político que busca convertir la maternidad en algo sospechoso o directamente reaccionario».
«Se nos dice que las familias son espacios opresivos, los hombres un enemigo en potencia y los hijos un freno para el empoderamiento femenino. Desmentir estos disparates y reivindicar la familia como base de la sociedad también es hacer políticas de natalidad», añadía a renglón seguido.
Huesca añadía que «se equivoca quien piense que el empobrecimiento al que nos enfrentamos es sólo material: es, sobre todo, emocional y afectivo. Una sociedad con menos hijos es una sociedad sin hermanos. Sin niños no hay primos, sobrinos o nietos. En Japón ya empieza a replicarse en nuestras sociedades occidentales».
«Frente a esta inédita campaña antinatalista se hace más necesario que nunca proteger a la familia como núcleo básico de la sociedad y fin último de las decisiones políticas. Y hacerlo promoviendo marcos mentales que doten de prestigio y consideración social a los jóvenes que decidan formar una familia. Sea ésta del tipo que sea», explicaba Huesca.
Ataques a la familia
En esta línea, remarcaba que «los ataques a la familia y a la maternidad ya parten incluso de organismos oficiales. […] Narrativas políticas que niegan el reconocimiento social a las madres, reivindican un individualismo feroz y establecen la soltería militante y el éxito material y profesional como único modelo de empoderamiento femenino».
Rafael Núñez Huesca concluía diciendo que «las personas, en tanto que seres sociales, precisamos de una familia, de unos amigos y de una comunidad. De hijos que cuiden, primos con los que pasar el verano o nietos que alegren la tarde del domingo».