La consejera de Familia, Ana Dávila-Ponce de León, durante un pleno en la Asamblea de Madrid
La Comunidad de Madrid alerta de «fallos en las pulseras antimaltrato» y pide «el cese de Ana Redondo»
Considera que la izquierda «no puede seguir callada» ante este «atropello», que cada vez «pone más vidas en riesgo»
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Ana Dávila, ha asegurado este jueves que las pulseras antimaltrato «siguen fallando» y considera que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, «no puede seguir un minuto más» en el cargo.
Así lo ha expresado en la sesión de control en el Pleno de la Asamblea. La Comisión Europea ha informado de que está al tanto de los fallos en las pulseras telemáticas para la protección de las víctimas de violencia de género en España y de que examinará la situación, ya que la correcta ejecución del proyecto condiciona parte de los fondos de recuperación anticrisis que recibe España.
«Las pulseras siguen fallando y no hay una solución por parte del Gobierno de España. La ministra, que además ha mentido, mintió ayer mismo. Hasta 12 horas estuvieron las víctimas sin ser avisadas. Ella no puede seguir un minuto más en su cargo», ha valorado la consejera.
Asimismo, considera que la izquierda «no puede seguir callada» ante este «atropello», que cada vez «pone más vidas en riesgo», además de reivindicar que la Comunidad es hoy «referente nacional» en el apoyo a las mujeres. «Y lo es porque aquí no se improvisa: se trabaja, se actúa y se invierte de verdad», ha destacado.
Campañas «valientes y muy necesarias»
En concreto, se ha referido a campañas «valientes y muy necesarias», como la última, con el nombre '¿Te desnudarías delante de ellos?', «una pregunta directa, incómoda, pero profundamente real». Se dirige a jóvenes, especialmente a chicas adolescentes, y pretende alertar de los riesgos de la pornografía digital y de la exposición en redes.
«Porque uno de cada tres adolescentes comparte imágenes íntimas, y porque muchas chicas sienten presión para mostrarse de forma sexualizada por miedo al rechazo o por popularidad. A eso se suman plataformas que ofrecen dinero o fama a cambio de exhibirse, escondiendo explotación, manipulación y proxenetismo digital», ha desgranado.