06 de febrero de 2023

Professor Evi Heldin och kung Carl Gustaf  during the Nobel Prize Banquet at the Town Hall in Stockholm, Sweden Saturday 10 December 2022.

El rey Carlos Gustavo, 76 años, entregó esta semana los galardones ataviado con esmoquin acompañado de chalequillo blanco y pajarita a juegoGTRES

Moda

El retorno de la masculinidad, ¿para cuándo?

Carlos Gustavo de Suecia se une a la moda del pantalón de duende

Premios Nobel. Suecia. El Rey Carlos Gustavo, 76 años, entregó esta semana los galardones ataviado con esmoquin acompañado de chalequillo blanco y pajarita a juego, luciendo sus condecoraciones más importantes, las estrella de la Orden de los Serafines y de la Orden de la Estrella Polar.
Junto a la Reina Silvia y a la Princesa Victoria, majestuosamente vestidas y tocadas por sus tiaras, el apuesto rey, sentado, mostraba unos pantalones prietos literalmente pegados a sus muslos y pantorrillas, cual chico de 20 años con su traje de graduación o duendecillo de cuento medieval. Y es que la moda de los niñatos reina en los pantalones masculinos, en políticos, cantantes… y ahora incluso en algún rey. ¿Cuándo volverá la sencilla y elegante masculinidad a esos armarios?
carlos gustavo

Mostraba unos pantalones prietos literalmente pegados a sus muslos y pantorrillasGTRES

Ya estábamos acostumbrados a ver a Pedro Sánchez con los pantalones tan ajustados que al levantarse de algún sillón se le quedan pegados a las espinillas. Los adolescentes españoles y los chicos de veintitantos, hacen lo propio y – cual duendecillos de un cuento, se ajustan unas «calzas» que no se sabe como les entran por los pies. Como salidos de una lámpara mágica, pasean por nuestras calles con forma de genio: estrechos por abajo y anchos por arriba, con siluetas imposibles y casi de dibujo animado.
Spain's President Pedro Sanchez arrives for an EU summit in Brussels, Thursday, Oct. 20, 2022.

Pedro Sánchez suele llevar pantalones estrechos por abajo y anchos por arribaGTRES

No reclamamos que se vuelva a los megapantalones anchos de los años 40 y 50, que bailaban casi con vida propia sobre las piernas de un jovencísimo Cary Grant en el cine. Ni a los pantalones setenteros de campana, que si que nos favorecen a nosotras. Pero el estilismo «embotits de Girona», con piernas forradas como salchichas andantes, definitivamente no da la talla. Que no siga cundiendo; ahora que vemos a un rey de 76 años adoptar el estilismo de duende para la gala de los Nobel, nos ha entrado el pánico de que se convierta en plaga. ¿Para cuándo el retorno de la masculinidad, sencilla y equilibrada, de los atuendos favorecedores y prácticos con los que ellos conquistaban al personal?
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