29 de junio de 2022

La autoestima y la confianza en uno mismo, junto al pensamiento crítico, hará que los jóvenes no caigan en la tiranía del like

La autoestima y la confianza en uno mismo, junto al pensamiento crítico, hará que los jóvenes no caigan en la tiranía del likePexels

Redes sociales

Todo lo que los padres deberían saber de Instagram

Esta red social no publica sus propios datos pero la estimación es que un 7,3 % de los usuarios tienen entre 13 y 17 años

Qué duda cabe de que la red social de las fotos es hoy de las más utilizadas, concretamente la cuarta plataforma más utilizada en el mundo, solo superada por Facebook, YouTube y WhatsApp. La previsión de Statista de usuarios mensuales de Instagram en todo el planeta para 2023 es de 1.180 millones.
Entre los más jóvenes es de las más populares, junto con TikTok, y no en vano casi el 63 % de los perfiles son de personas de entre 18 y 34 año, siempre según Statista. Aunque la red social, propiedad de Facebook desde 2012, no hace públicos sus datos de uso y usuarios, la estimación es que un 7,3 % de ellos tienen entre 13 y 17 años.
La norma es que hay que tener mínimo 14 años para poder abrirse un perfil en Instagram. Sin embargo, igual que ocurre con TikTok, los preadolescentes saben como saltarse esta regla. Desde Facebook, ahora Meta, no ignoran la problemática y, por ello, el pasado verano aseguraron estar tomando medidas para «encontrar y eliminar cuentas utilizadas por personas que tergiversan su edad».

Más de 600 horas al año

Otros datos destacados sobre la plataforma es que, según los datos de Qustodio –empresa dedicada al control parental– los menores españoles pasan más de 600 horas al año solo en Instagram. En septiembre de 2021, la media de uso de la app se encontraba en 100 minutos al día.
A los adolescentes les atrae la idea de compartir imágenes y vídeos de su día a día, para construirse una imagen pública, que pueden hacer mediante una publicación fija en su perfil, una historia que dura 24 horas, un vídeo (llamado reel) o una emisión en directo. Una generación que cuando conoce a alguien lo primero que hace es buscarla en Instagram, que comparte su vestimenta del día, lo que ha comido o incluso las rutas que hacen corriendo, pero que a la vez no es consciente de los peligros que se esconden tras el candado de una cuenta privada cuando aceptan su solicitud de amistad sin saber quién es.
Instagram permite realizar emisiones en directo

Instagram permite realizar emisiones en directoPexels

Desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) señalan cinco pautas que pueden ayudar a las familias a enseñar a los más jóvenes a hacer un buen uso de su perfil:
  1. Promover sus habilidades sociales: el nivel de autoestima y confianza, junto al pensamiento crítico es clave para no comenzar a depender de la tiranía del like.
  2. Dialogar sobre casos reales: las distintas polémicas que puedan surgir sobre personas famosas o comentarios inapropiados han de ser tratados en casa.
  3. Procurar que utilicen cuentas privadas para limitar su exposición y evitar que cualquier persona pueda seguirles si no aceptan la solicitud.
  4. Animarles a comprobar el contenido en el que les etiquetan y solicitar, de ser necesario, a sus autores que lo retiren.
  5. Aprender a bloquear y reportar usuarios molestos y contenidos inapropiados.

Control parental

De igual manera, existe un listado de recomendaciones para configurar la privacidad de la cuenta y que el menor quede lo más protegido posible de los peligros que pueda entrañar una red social donde nunca sabes quien se encuentra en realidad al otro lado de la pantalla:
  1. Contraseña. Aunque a estas alturas parezca mentira sí, es necesario remarcar la importancia de las contraseñas. Vemos continuamente cómo los chavales saben cómo se deben crear contraseñas, y normalmente tienen contraseñas robustas, pero olvidan algo esencial: no se deben compartir. De poco vale que creen contraseñas robustas si luego las comparten con sus amigos.
  2. Perfil privado o público. Instagram permite la creación de perfiles públicos que podrán ser vistos por cualquier usuario de internet, pero también la de perfiles privados. En este otro caso las publicaciones solamente podrán ser vistas por aquellas personas que el usuario apruebe. Es necesario sopesar estas posibilidades y valorar lo que es preferible, pero para un uso particular y estándar como el que puede tener cualquier chaval se recomienda la restricción. En caso contrario se puede optar por una vía intermedia, manteniendo un perfil personal privado –para la relación con amigos y familia– y otro público enfocado a lo que se quiere que pueda ver cualquier persona, ya sea temático sobre una afición o simplemente abierto.
  3. Sincronización con otras redes sociales. Permite compartir nuestras publicaciones en esta red social con otras como Facebook. Si queremos controlar quiénes pueden ver estas imágenes deberemos configurar correctamente los permisos en las demás redes sociales con las que conectemos Instagram.
  4. Etiquetado. Activar la opción de solicitar la notificación de estas etiquetas es lo recomendable, aunque el problema real no esté en ellas, sino en que se publiquen sin nuestro permiso imágenes en las que aparecemos. Así se podrá saber cuando etiqueten y en qué.
  5. Geolocalización. Otra funcionalidad de la app es la geolocalización, por lo que al publicar una foto podemos decir dónde estamos. Esta opción es bastante usada por los menores, pero hay que ser consciente del riesgo que puede suponer publicar nuestra ubicación en determinados momentos. Lo recomendable es no utilizarla.
  6. Control de tiempo. La aplicación permite establecer un límite en cuanto al uso diario que sus usuarios le dan, que permite crear conciencia sobre la importancia de levantar la cabeza del teléfono y mirar a los ojos a quien tenemos enfrente.
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