16 de agosto de 2022

Con pepitas de chocolateMarichu Suárez

También tienes derecho a ser madre

Se nos presenta en bandeja de plata un libertinaje mal-llamado libertad y se vende la maternidad como una carga, se desvincula el feminismo de la feminidad

Somos una sociedad individualista y completamente manipulada, forzada a una polarización que nos esclaviza en la desunión y la despersonalización. Se enmascara la verdad para sacrificar la libertad y los derechos fundamentales en un reivindicacionismo opresor que empodera la soberbia. Y tiene sentido porque siempre es más sencillo reconducir a quien vaga solo y cree necesitar mucho de algo. Pero la realidad es que no todos los católicos, por ser católicos son homófobos, ni todos los homosexuales por ser homosexuales son el anticristo. Igual que no todos los hombres son violadores, ni todos los blancos racistas, ni todos los cazadores maltratadores, ni todos los empresarios tiranos, ni todos los patriotas fascistas. Ni siquiera una gran parte.
Los medios generalistas venden lo que se les paga, las grandes marcas prometen lo que se les exige, en las redes se adoctrina de la forma ya mas pervertida y supraliminal, y la familia se tambalea sujetándose los unos a los otros en un buque bombardeado y zozobrante que se hunde en la marejada de mentiras.
Cuando una tasa de natalidad en caída libre pone en riesgo el sistema público pero el sistema público demoniza y abandona la crianza, cuando se legisla un ectópico igual que un embarazo no deseado, cuando se permite pasar de curso suspendiendo pero luego se le exige al empresario que contrate, o cuando regalarle una muñeca a una niña es forzar su identidad de género… hemos perdido del todo la cabeza.
Abortar no otorga nada, solo quita. Abortar no es un derecho de la mujer porque pasa por encima del derecho de un bebé –y la libertad de uno termina donde empieza la del otro–, pero sí que es la única opción que se nos ofrece: «o abortas o te destrozas la vida». Primero se nos presenta en bandeja de plata un libertinaje mal-llamado libertad, y después se vende la maternidad como una carga, se desvincula el feminismo de la feminidad, y se pasa por encima de la Ley Natural para alejarnos de nuestra más pura esencial y del Amor, mucho más fuerte que cualquier ideología. Todo con esa inmediatez que huye del compromiso y la razón, ¡no vaya a ser que nos dé por pensar!
No hace falta ser anti-abortista para darse cuenta de que matar un bebé no es la salida, igual que no hace falta ser santo para decir no a la guerra o animalista para no ahorcar un galgo. Y lo mismo ocurre con la eutanasia; no existen derechos cuando a una persona que sufre solo se le da a elegir entre el dolor y la muerte, eso no es libertad, es coacción, ¿y los cuidados paliativos? ¿se subvenciona la psicoterapia?
No necesitamos leyes que autoricen y desautoricen, necesitamos educación sexual y responsabilidad, ayudas económicas, sanitarias y sociales, un acercamiento a las distintas alternativas, apoyo y acompañamiento para poder optar por la vida sin sentirnos oprimidos, culpables, solos y vulnerables. Y ya de paso, necesitamos una sociedad respetuosa, sintiente y consciente.
Necesitamos los brazos abiertos y mucho sentido común. Pero no hay nada más fácil que apelar al egoísmo, ni nada mas incendiario que el rencor y el odio.
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