25 de septiembre de 2022

Unos estudiantes comiendo en el comedor

Unos estudiantes comiendo en el comedorUnsplash

Alimentación

Estos son los errores más comunes de los menús y comedores escolares

Todavía muchos menús escolares se organizan con cantidades que superan las recomendaciones de rebozados y frituras

Los niños vuelven a clase cada septiembre, a las extraescolares, a los deportes, los idiomas y, algunos de ellos, también al comedor. La ONG Educo estima que comer en el colegio tiene un precio de entre 70 y 130 euros al año por hijo, una inversión en la alimentación de sus hijos que a muchas familias desencanta cuando echan un ojo al menú que les ofrecen.
«Desde hace unos años se ha empezado a dar mayor importancia a la calidad de los menús escolares», explica la dietista-nutricionista Melisa Gómez. Sin embargo, continúa la también encargada del portal Nutrikids, todavía muchos menús escolares se organizan con cantidades que superan las recomendaciones de rebozados y frituras, alimentos azucarados o proteínas animales mientras que no se cumplen los mínimos de fruta y verdura.
La causa, destaca la nutricionista, es que «se suele valorar más que los niños acepten el menú y se coman todo o casi todo» en vez de priorizar un calendario de comidas que siga las recomendaciones actuales sobre alimentación infantil.
Estas faltas, o excesos, de ciertos alimentos y los efectos que puedan tener en los niños no son fácilmente medibles porque los niños hacen una comida en el colegio y el resto en casa. Ofrecer una mayor cantidad de frutas y verduras en los comedores puede facilitarles también el trabajo a los padres que estén intentando introducir estos alimentos en la dieta de sus hijos, a parte de las beneficiosas consecuencias que puede tener para su salud comer manzanas en vez de bollos.
En España, uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza o exclusión, según Educo. En este contexto, el comedor puede convertirse en el único lugar donde los alumnos pueden tener delante una comida completa al día. Que el menú sea variado y saludable es la manera de que esta parte de la población infantil pueda alimentarse sanamente con el apoyo del colegio.
Pero las consecuencias de una mala alimentación se extienden más allá de la infancia: «mayor posibilidad de presentar enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, hipertensión arterial o dislipidemias», destaca Gómez, por lo que sigue siendo necesario crear conciencia sobre la importancia de mejorar los menús.
Algo tan sencillo como ofrecer frutas en las meriendas, asegurar una ración de verduras en las comidas, reducir los rebozados o retirar de las máquinas de vending los productos no saludables puede asegurar esa alimentación basada en la pirámide nutricional, y que tan importante es para conseguir reducir las tasas de obesidad infantil que aumentan cada año.
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