03 de diciembre de 2022

Los niños con enuresis a menudo viven esta experiencia de forma traumática, al nivel del divorcio de los padres

Los niños con enuresis a menudo viven esta experiencia de forma traumática, al nivel del divorcio de los padresArchivo Europa Press

Mojar la cama por la noche puede causar al niño baja autoestima, peor rendimiento e inseguridad

El psiquiatra Javier Quintero lamenta que la enuresis sea tratada como si fuera una `tara´ de los menores que se debiera esconder

El jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid y director de Psikids, Javier Quintero, ha avisado de que la enuresis (mojar la cama por la noche) puede provocar al menor baja autoestima, mal rendimiento escolar, inseguridad y malestar.
Tal y como ha lamentado con motivo del Día Mundial de la Infancia, en España la enuresis es tratada como un tema tabú, y se concibe como si fuera una 'tara' de los menores que se debiera esconder. En consecuencia, esta situación provoca un «menoscabo del autoconcepto y la autoestima».
«Si, por ejemplo, hay un plan de acudir a dormir a casa de un amigo, el niño intentará evitarlo, porque no se va a sentir seguro durmiendo fuera de casa. Por tanto, la enuresis, primero afecta a la autoestima del niño para, adicionalmente, tener consecuencias en sus interacciones con los demás niños. Asimismo, todo ello, en el contexto de desarrollo normal de un niño de 6-8 años, indiscutiblemente, empieza a ser un problema adicional, que acaba derivando en sintomatología ansiosa, fundamentalmente, y depresiva en un segundo tiempo», ha argumentado el experto.

Según los expertos, la enuresis afecta en torno a un 10 % de los niños de más de 5 años

Por eso, dolencias físicas como la enuresis, mojar la cama por las noches pasados los 5 años que, en principio, no preocupan en exceso a los padres, pueden ser el desencadenante «perfecto» de consecuencias emocionales de mayor alcance como indica el experto.
Según los expertos, la enuresis afecta en torno a un 10 % de los niños de más de 5 años, al 5 por ciento de los pequeños de 10 años y alrededor del 3 % de adolescentes, pudiendo persistir, ocasionalmente, en la edad adulta.
Un fallo en el mecanismo del despertar, la alteración del ciclo circadiano de la vasopresina (hormona antidiurética) que no baja la producción de orina nocturna o la inestabilidad vesical con contracciones involuntarias del músculo detrusor de la vejiga, son las principales causas.
Asimismo, existe una estrecha relación con otras patologías como el estreñimiento, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) e, incluso, ser síntoma de enfermedades más graves como la diabetes.
Los expertos insisten en un diagnóstico y abordaje temprano. «La enuresis moderada (3-6 noches/semana) o grave (diaria) y la que persiste pasados los 9 años, difícilmente, se resolverá sin tratamiento. Aunque, es cierto que la prevalencia disminuye con la edad, la frecuencia y la severidad de los episodios enuréticos aumentan. Por eso, si un niño sufre enuresis pasados los 5 años, debe acudir al pediatra. Hablar, abiertamente, de la enuresis contribuye a la salud física y mental de los menores», ha zanjado el experto.
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