20 de enero de 2022

El príncipe Albert II de Mónaco and y su esposa la princesa Charlène, el príncipe Jacques, la princesa Gabriella y Kaia Rose Wittstock en el balcón durante la ceremonia del Día Nacional de Mónaco en 2018.

El príncipe Alberto II de Mónaco y su esposa la princesa Charlène, el príncipe Jacques, la princesa Gabriella y Kaia Rose Wittstock durante la ceremonia del Día Nacional de Mónaco en 2018.GTRES

Casa real

Se desvelan nuevos detalles de la visita privada de Alberto de Mónaco a la princesa Charlène

Fue el 23 de diciembre y el pasado 2 de enero cuando el soberano y sus mellizos se reencontraron con la princesa. Se conocían detalles de ambas visitas, pero no que la familia voló a Suiza en su jet privado y que los pequeños sorprendieron a su madre con varios regalos
Esta atípica Navidad ha propiciado el reencuentro entre la princesa Charlène con su marido, Alberto de Mónaco y sus dos hijos, los príncipes Jacques y Gabriella, con quienes se ha reunido en dos ocasiones. La noticia trascendió rápidamente a los medios de comunicación y con ella algún que otro detalle, pero no ha sido hasta hoy cuando se ha conocido que el soberano y los pequeños volaron hasta Suiza en su jet privado y que los mellizos sorprendieron a su madre con algunos regalos entre los que quizá se encontraran los dibujos que exhibieron desde el balcón el pasado Día de Mónaco. Así lo publicaban diversos medios locales del principado y, como no podía ser de otro modo, esta nueva información no tardaba en ser recogida por medios internacionales.
Ambos encuentros tuvieron lugar durante las navidades, en concreto el 23 de diciembre y el 2 de enero según publicó la revista alemana Bunte. Lo que se sabía hasta el momento es que la primera visita duró algo más de cuatro horas y que en ella la exdeportista no solo pudo volver a abrazar a sus hijos, sino también jugar, comer, rezar, cantar e incluso revisar fotos con ellos. También se comentó que al finalizar el encuentro a la princesa le costó mucho separarse de sus niños, pero no tanto como el día 2 de enero. En este momento aún yacía en ella la ilusión de que tan solo 10 días después se volverían a ver. Por el contrario, esta visita fue mucho más corta, aunque dotó de un necesario chute de energía a Charlène, que aún sigue tratando de sanar su debilitada salud. Las visitas cumplieron el gran deseo de la princesa para la época navideña: ver a los suyos y disfrutar junto a ellos de agradables e inolvidables momento en familia.
Y es que, pese a que no se conocían los días exactos en los que Alberto II se iba a trasladar a la mencionada clínica, se trató de un encuentro que no pilló para nada por sorpresa, ya que fue él mismo quien expresó, a través de un comunicado emitido durante los días previos, sus intenciones de trasladarse al centro médico para ver a Charlène después de cinco semanas.
La esposa del soberano permanece ingresada en un centro especializado de los Alpes suizos desde el pasado mes de noviembre, clínica privada en la que ingresó por voluntad propia al poco de regresar de Sudáfrica, donde estuvo hasta superar su infección otorrinolaringóloga, y con el único fin de recuperarse del cansancio físico y emocional que le provocó su convalecencia. Durante las primeras semanas de ingreso los médicos le prohibieron las visitas, pero lo cierto es que al poco tiempo determinaron que el contacto con la familia podría ser clave en la evolución de la exnadadora. Y del dicho al hecho. Las visitas del príncipe Alberto y de sus mellizos parecen haber favorecido en el tratamiento y en la terapia de Charlène, que en las últimas semanas ha experimentado una notable mejoría, sobre todo, en lo que concierne al peso. De Sudáfrica vino extremadamente delgada y ahora ha demostrado haber ganado algún que otro kilo. Actualmente solo sueña con regresar cuanto antes a su hogar junto a los suyos, pero para ello parece que de momento tendrá que esperar. Se tendrá que conformar con las visitas privadas que le hace su familia, aunque la próxima todavía se desconoce cuándo la piensan realizar.
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