13 de agosto de 2022

Isabel Preysler and writer Mario Vargas Llosa during the premiere of the book

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, en su última aparición juntos, el pasado 21 de junioGTRES

Isabel Preysler desmiente que ya no viva junto a Mario Vargas Llosa

Semana publicaba que Vargas Llosa había abandonado la mansión de su pareja en Puerta de Hierro, una información que Preysler ha negado

Su amor desconcertó al mundo del corazón, pero también al de la cultura. Ella, reina de la prensa rosa. Él, el Premio Nobel de Literatura 2010 y exponente de la literatura latinoamericana. Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler celebraron esta primavera siete años de amor. El pasado 21 de junio acudían juntos a una cita destacada para el escritor; la presentación de su último libro, La mirada quieta (de Pérez Galdós), un ensayo donde analiza las obras del autor de los Episodios Nacionales.
Este miércoles la revista Semana publica que ya no viven juntos en la mansión de Puerta de Hierro, propiedad de Presyler. Una información sustentada en unas imágenes del escritor accediendo a su piso del centro de Madrid, de menor tamaño, en el que vivió con su exmujer Patricia. Unas horas más tarde de que le revista llegase a los quioscos, ¡Hola! desmentía la información, asegurando que continúan conviviendo en la conocida popularmente como Villa Meona, una parcela de más de 5.000 metros cuadrados, con amplia piscina, a las afueras de Madrid.
Preysler se ha puesto en contacto con la revista para aclarar que su pareja acude con frecuencia a su piso para recoger algunos libros. Además en esta casa pasan algunas temporadas los hijos del escritor, por lo que se convierte en lugar de reunión familiar.
Portada de Semana

Portada de Semana

La pareja atravesó un mes de mayo complicado tras contagiarse de coronavirus. Isabel apenas sufrió síntomas, pero Vargas Llosa desarrolló una neumonía, que le obligó a ingresar unos días en una clínica de Madrid. Isabel Preysler estuvo en todo momento pendiente de él, al igual que sus hijos.
El escritor ha requerido tiempo para recuperarse y retomar sus compromisos. Vargas Llosa arranca el día de madrugada para salir a caminar con ropa deportiva y su bastón. Posteriormente, comienza su rutina de lectura y escritura.
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