01 de diciembre de 2022

Spanish Queen Sofia of Greece at the 36th edition of the delivery of the BMW paint awards in Madrid on Tuesday, 22 November 2022.

La Reina Sofía en los premios BMW de pintura, en el Teatro RealGTRES

Así fue mi encuentro con la Reina Sofía en el Teatro Real: «No hace falta que me hagas la reverencia»

La madre del Rey Felipe llevaba un broche con forma de hoja con una larga historia detrás

La Reina Sofía llegaba puntual a su cita en el Teatro Real de Madrid, pero el acto de entrega del 37 premio de pintura BMW, empezaba con veinte minutos de retraso y no por culpa del tráfico y de la lluvia que caía, sino por el interés de la reina con conocer.
Doña Sofía está tan implicada con este evento, no ha faltado ningún año a su cita, que antes de dar por inaugurada esta edición, pidió ver las obras ganadoras y las finalistas. Lo hizo acompañada por su hermana, la Princesa Irene, visiblemente más delgada y ayudada por la directora de comunicación Pilar García Puebla, que cada año se supera en la organización del premio. La Reina ponía tanto interés por ver todas las obras que alargaba la inquietud de los premiados por conocer quién de ellos era el ganador.
Spanish Queen Sofia of Greece at the 36th edition of the delivery of the BMW paint awards in Madrid on Tuesday, 22 November 2022.

La Reina Sofía y su hermana la Princesa Irene de GreciaGTRES

Antes de ocupar el palco de honor del Real para escuchar la actuación musical de Luz Casal, Doña Sofía subía al escenario del teatro madrileño para iniciar el acto de entrega: «Damos por inaugurado el 37 Premio de pintura BMW» y así nos volvimos a encontrar con Su Majestad en un acto oficial de agenda.
Sí, esta vez Doña Sofía no acudía a ejercer la presidencia de honor de estos premios, a título privado, sino que lo hacía con toda la parafernalia desplegada por la Casa Real y eso suponía más cautela y menos cercanía con los invitados y eso sucedía después de que Luz Casal nos hubiera ilusionado con su bellísima actuación. La gallega es una mujer de luz, lo lleva en el nombre y lo lleva en el alma «no es la primera vez que la reina me escucha cantar, por lo menos han sido cuatro o cinco veces y es una mujer muy cercana, sensible y eso yo lo noto».
Doña Sofía estaba tan complacida que antes de abandonar el teatro se despidió de Luz «su concierto me ha emocionado» y lo dijo después de haber saludado a Begoña Trapote que le contó cómo se estaba recuperando de un problema de salud que ha sufrido recientemente, de cómo la princesa Nora de Liechtenstein y la de Orleans, estaban hablando de una posible fecha para quedar y de la alegría que siempre le da ver a Paloma O’ Shea, la otra gran dama de la música, que es tan fiel a la reina que le puso su nombre a su escuela de música y que no quiere entrevistas. Lo dijo con un «No» tan rotundo que cualquiera se atreve a insistir «soy vasca», ahí lo entendí.
La Reina Sofía

La Reina SofíaGTRES

Por cierto, que antes de saludar a doña Sofía, Beatriz de Orleans, me dio un par de consejos sobre protocolo que comparto: «a una Reina no se la saluda con una copa en la mano», tuve que dejar mi Ribera del Duero en una mesa y luego, la llegada «se le hace una reverencia. Nosotras nos conocemos desde siempre pero siempre la saludo con una reverencia. Es la reina». Cuando estuve delante de Doña Sofía se lo dije, que había recibido instrucciones de la princesa de Orleans, y la Reina no sólo se rio sino que me hizo gestos moviendo la mano derecha cómo diciendo qué cosas mientras decía «no, no, no hace falta».
A continuación me fijé en su broche plateado que llevaba en la solapa, una hoja de ginkgo biloba y le expliqué la historia de ese árbol, que es un fósil viviente y creo que le encantó, luego me quiso decir quién era la diseñadora, sólo recordaba el nombre «Sí es de esa diseñadora que se llama María….», se lo agradecí pero ese no era mi interés, lo interesante era la hoja del ginkgo. En ese momento, las personas que la acompañaban se relajaron, la presencia de periodistas cerca de la reina, les pone en guardia. Igual que se lo digo a ellos, lo escribo aquí: si contamos cómo son en las distancias cortas, que es lo que todo el mundo desea saber, los hacemos más empáticos y hablar de ginkgos bilobas o de coches eléctricos con una reina no es un secreto de estado y menos con el sosiego y paz con el que nos había dejado la actuación de Luz Casal.
Por cierto, era un cóctel post entrega de premios en el que la Reina no probó ni un canapé, ni dio un sorbito de agua. Les contaré otra anécdota de cómo es Doña Sofía, que les supondrá hiperventilar a los que la «protegen» tanto. Le impactó la puesta en escena y quiso saber más, así que fueron a buscar al artífice, mi amigo y admirado Ramiro Jofre. Cinco minutos después llegaba el pequeño genio vestido de gris oscuro, con jersey de cashmere (es exquisito) y barba canosa, que es su etiqueta de trabajo, más una sonrisa y el agradecimiento por ese interés de la reina, reflejado en su rostro «es una mujer sensible que sabe apreciar los detalles. Una gran reina».
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