Rafa Nadal, en Porto Cristo
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Así es Porto Cristo, la localidad de Mallorca en la que Rafa Nadal tiene su mansión
El municipio se ha convertido en el refugio mediterráneo del extenista
«Se ha puesto punto y final a mi carrera profesional, estoy jubilado». Con estas palabras, Rafa Nadal abandonaba su estelar carrera en el mundo del tenis el 10 de octubre de 2024. Un año ha pasado desde entonces y el manacorí no ha dicho adiós del todo a su deporte estrella, pero sí que se ha desvinculado de la competición de primer nivel.
A día de hoy reconoce que todavía no sabe definir cómo es su día a día. La adaptación ha sido «buena y rápida» y está centrada en intentar mantener su ritmo de entrenamiento y pasar el máximo tiempo con sus hijos, Rafa y Miguel. «Tienes una responsabilidad un poquito distinta», reconocía el pasado mes de junio en una entrevista. Lo único que sí estaba claro es que esa jubilación dorada que tanto ansiaba y, a la vez, postergaba iba a desarrollarse en Palma de Mallorca, la isla que le ha visto crecer y convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia.
Concretamente el centro de su vida personal está en Porto Cristo, la encantadora localidad costera del municipio de Manacor que eligió hace años para situar su base de operaciones junto a Mery Perelló. El tenista de Manacor adquirió el terreno para su nueva casa hace una década, que incluía una típica villa mallorquina de piedra y otras construcciones más pequeñas que sumaban más de 1.000 metros cuadrados.
El complejo pertenecía a los herederos de uno de los propietarios de las Cuevas del Drach. Es una zona de gran valor sentimental y familiar para Rafa Nadal y, en los últimos diez años, se ha demolido por completo para satisfacer las necesidades de Nadal y su familia. Diseñada por el arquitecto mallorquín Tomeu Esteva, la casa consta de dos edificios interconectados de dos plantas y un sótano.
Su puerto natural, resguardado y encantador, es ideal para la navegación
Ambos cuentan con un tejado a cuatro aguas, que se extiende generosamente para proteger las amplias terrazas de las plantas primera y segunda. La propiedad posee una tercera edificación en una sola planta junto a la zona de jardín, que dispone de piscina y de todos los lujos posibles y un gran muro de piedra cubierto de un frondoso seto que ayudará a preservar su intimidad.
La construcción comenzó poco después de su boda en octubre de 2019 y tras varias interrupciones que desataron todo tipo de rumores, finalmente la pareja pudo instalarse con el pequeño Rafa de dos años y en agosto de este mismo año se unió su otro hijo, Miguel. La propiedad se integra en el paisaje sin estridencias. Con líneas modernas, materiales naturales y vistas privilegiadas al Mediterráneo, la casa representa el estilo de vida que Nadal defiende: sobriedad, conexión con la naturaleza y fuerte apego a sus raíces.
Calas como las de Anguila o Mandia ofrecen aguas cristalinas propias de entornos vírgenes
Aunque la figura de Nadal actúa como polo de atención, Porto Cristo tiene méritos propios que lo convierten en un destino singular. Su nombre, que significa «Puerto de Cristo», está ligado a una leyenda que cuenta que una imagen del Cristo apareció flotando en la costa durante una tormenta, hecho que inspiró a los antiguos habitantes a bautizar así el lugar.
Su puerto natural, resguardado y encantador, es ideal para la navegación. Las calas cercanas, como Cala Anguila o Cala Mandia, ofrecen aguas cristalinas y entornos vírgenes. Además, la oferta gastronómica se ha ido enriqueciendo con propuestas que combinan cocina mallorquina y creatividad contemporánea.
El desafío para Porto Cristo es mantener su equilibrio. Las autoridades locales y los residentes están cada vez más comprometidos con un modelo de desarrollo sostenible que proteja el entorno natural y cultural. Iniciativas de limpieza de playas, limitación del turismo masivo y promoción de productos locales están marcando el camino.