02 de julio de 2022

Constantia antes del motín

Constantia antes del motín

Picotazos de historia

El general Martin protegió el colegio que fundó en su casa con su cuerpo

El general no solo hizo de su casa un colegio y su tumba, también se convirtió en su guardián y la protegió con su cuerpo

En la ciudad india de Lucknow, antigua capital del Estado de Oudh, está el grandioso edificio del colegio La Martiniere. El único colegio del mundo cuya bandera tiene el privilegio de lucir honores de combate, ya que bordada en la tela está la leyenda «Lucknow» en memoria de los alumnos que defendieron el perímetro durante el sitio de la ciudad, en lo que se conoció como el Motín de los Cipayos de 1857. Pero quiero hablarles del origen del edificio.
Claude Martin (1735-1800) nació en Lyon, hijo de un fabricante de barricas, pero le atraía la vida aventurera por lo que, a los dieciséis años se enroló en la Compañía Francesa de las Indias y embarcó con destino a la colonia francesa de Pundicherry, en la costa carmática del subcontinente indio. Allí combatió contra los ingleses como soldado de caballería en un regimiento de dragones. Perdida la guerra y asimilada la colonia por la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, pasó al ejército de Bengala de estos últimos, realizando una brillante carrera que le llevó al generalato.
Personalidad polifacética y autodidacta se ganó la confianza de los directivos de la Compañía Inglesa y del nabab del Estado de Oudh, llegando a adquirir una gran fortuna personal. Construyó una enorme mansión en Lucknow, a la que llamó «Constatia», constancia en latín. No teniendo descendencia y próximo a su fin decidió que una gran parte de su fortuna y su mansión se constituyeran en una institución para la educación de los jóvenes, el resto se entregaría a los pobres de la ciudad. Por manda testamentaria se hizo enterrar en el sótano de la casa, pasando la casa a ser colegio y mausoleo.
El general Martin no ordenó hacer así las cosas por capricho. Durante años había estado en íntimo contacto con la casa real de Oudh. Sabía que tanto el Nabab, Shouja ud Daula, como sus hijos, admiraban grandemente la mansión «Constatia» y estaban deseando poder adquirirla. Enterrándose en la casa, esta quedaba invalidada como residencia a ojos de los píos musulmanes. Así el general no solo hizo de su casa un colegio y su tumba, también se convirtió en su guardián y la protegió con su cuerpo.
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