24 de septiembre de 2022

Los camisas negras en Bolonia, con Benito Mussolini al frente, en la «Marcha sobre Roma»

Los camisas negras en Bolonia, con Benito Mussolini al frente, en la «Marcha sobre Roma»

Hace 100 años en El Debate

9 de agosto de 1922: cinco provincias italianas en estado de guerra

Decidido a no ser eclipsado por D’Annunzio, Mussolini decidió organizar un golpe de fuerza que le permitiese hacerse con el control del poder

Tras la secesión de la huelga general contra el fascismo y la vuelta a la normalidad de la informaba días atrás El Debate, la situación en Italia empeoraba al declararse «accidentalmente en estado de guerra las provincias de Génova, Milán, Ancona, Roma y Liorna». En esta última ciudad, diferentes secciones socialistas se dispersaron ante el temor de ser atacadas por los fascistas. Con este mismo miedo, en Verona los concejales socialistas dimitieron.
«Los fascistas evacuan poco a poco las grandes ciudades, y en su retirada van obligando a dimitir a todos los Ayuntamientos socialistas que encuentran a su paso. También siguen incendiando Bolsas de Trabajo y Cooperativas, sin encontrar la menor resistencia», continuaba El Debate.
Por otro lado, los socialistas hicieron saber al presidente Facta que no iban a asistir a la sesión si los fascistas no se comprometían «formalmente a respetar la libertad de discusión». Y le reprochaban «no haber tomado más que medidas irrisorias para mantener el orden». Del mismo modo, pedían al Gobierno que «manifestara si conocía la movilización fascista». A esto el Gabinete contestó que «no tenía conocimiento de nada».
Este avance de los camisas negras preocupó al gobierno liberal del primer ministro Luigi Facta, quien buscó el apoyo de Gabriele D’Annunzio para opacar la figura de Mussolini. La idea de Facta era que el poeta ultranacionalista encabezara una manifestación patriótica el 4 de noviembre de 1922, aniversario del triunfo italiano en la Primera Guerra Mundial.
Decidido a no ser eclipsado por D’Annunzio, en octubre de 1922, Mussolini decidió organizar un golpe de fuerza que le permitiese hacerse con el control del poder. En pocos días, miles de fascistas coparon las calles de las principales ciudades del norte de Italia, forzando la renuncia de casi todas las autoridades socialistas. El 24 de octubre, Mussolini ordenó marchar sobre Roma.
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