24 de enero de 2022

El presidente Joe Biden, durante su discurso en Atlanta, Georgia

El presidente Joe Biden, durante su discurso en Atlanta, GeorgiaMegan Varner / Getty Images via AFP

Estados Unidos

Biden se enzarza en el debate por la reforma electoral y amenaza con romper la tradición legislativa

El presidente demócrata quiere armonizar a nivel federal las condiciones en las que votan los estadounidenses
El presidente demócrata Joe Biden, un veterano senador y seguidor confeso de las tradiciones parlamentarias en el Senado estadounidense, ha arremetido, en Atlanta, contra la oposición republicana que le impide aprobar dos leyes con las que pretende derribar las recientes legislaciones estatales que, siguiendo las acusaciones de Trump sobre las pasadas elecciones, han vuelto más estrictos los procedimientos de acceso y emisión del voto.
Biden quiere armonizar a nivel federal las condiciones en las que votan los estadounidenses, desde el momento en que se inscriben en los registros electorales hasta el recuento de las papeletas, pasando por el voto por correo o la verificación de identidad.
Varios estados republicanos del sur, como Georgia donde Biden ha escenificado su batalla por la reforma electoral, modificaron recientemente tales procesos para aumentar la seguridad de la votación y evitar que se repita lo que Trump y el Partido Republicano consideran que fue un robo electoral.

La amenaza de romper con la tradición legislativa

En un discurso lleno de referencias a Martin Luther King, quien en la década de 1960 lideró un debate similar, Joe Biden declaró: «Hoy lo digo claramente para proteger la democracia, apoyo un cambio en las reglas del Senado, el que sea, para impedir que una minoría de senadores bloquee el avance en el acceso al derecho de voto».
Desde 1917, los senadores estadounidenses pueden decidir parar el debate de una iniciativa de ley si logran reunir suficientes apoyos para hacerlo. Actualmente, 60 senadores de los 100 que conforman el Senado son necesarios para que un proyecto de ley sea sometido a votación.
Desde entonces, el Senado estadounidense no ha impuesto límites a la duración de los debates sobre proyectos de ley. Esta posibilidad de bloqueo legislativo permitía a los parlamentarios impedir que un texto sea sometido a voto. Se habla entonces de «filibusterismo» un término que hace referencia al hecho de «piratear» el cierre del debate.
En un Senado en el que demócratas y republicanos tienen cada uno 50 asientos y en el que los partidarios de Biden podrían llegar tan sólo a 51 votos, incluyendo el de la vicepresidente Kamala Harris, la 'supermayoría' que marca la tradición parlamentaria es casi inalcanzable en temas sensibles, lo que ha bloqueado hasta ahora la mayoría de las iniciativas propuestas por Biden.

Contexto preelectoral

Presionado por el declive de su popularidad y la proximidad de las elecciones legislativas de medio término, previstas para otoño de este año, Biden llamó el martes al Senado estadounidense a romper con la tradición parlamentaria, sólidamente anclada, para pasar por la fuerza su reforma electoral que justifica en la, «protección al acceso al voto de las minorías». Hasta ahora, el también exsenador, apegado a las tradiciones parlamentarias, había dudado apoyar esta opción.
Cambiar la tradición y aprobar los proyectos de ley  de reformas electorales, con una mayoría mínima de 51 votos, le daría a Biden y a los demócratas del Congreso, una victoria legislativa muy necesaria antes de las elecciones intermedias de 2022. También ayudaría a apaciguar a los votantes negros, un bloque de demócratas clave que se ha sentido decepcionado porque Biden no cumplió con las leyes de justicia racial prometidas, a pesar del control de los demócratas en la Casa Blanca y el Congreso.

Escepticismo en las propias filas demócratas

El pulso de Biden encontrará la oposición de los republicanos quienes ya advierten que, de optar por esta vía, el presidente «rompería el Senado» y daría a los demócratas un poder desmedido. Pero la opción con la que amenaza el presidente tampoco convence a algunos demócratas que creen que debe protegerse esta regla de los 60 votos, que pretende promover el diálogo entre los dos partidos.
El senador demócrata de Virginia Occidental, Joe Manchin, quien con su sola oposición descarriló en diciembre pasado la agenda económica del presidente, se muestra escéptico sobre el uso de la «opción nuclear» como se le conoce al hecho de romper la tradición legislativa de larga data. «Necesitamos algunos buenos cambios en las reglas para que este lugar funcione mejor, pero deshacerse del filibusterismo no hace que funcione mejor», dijo Manchin recientemente a CBS News.
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