23 de mayo de 2022

El negociador ruso, Sergei Ryabkov

El negociador ruso, Sergei RyabkovAFP

Crisis en Ucrania

EE. UU. promete «una acción decisiva» si Rusia repite en Ucrania la Crisis de Misiles de Cuba

El delegado de Rusia en las reuniones sobre Ucrania denuncia el «punto muerto» en los diálogos con Estados Unidos

Estados Unidos se ha puesto al frente de la defensa de Ucrania, de cara a una posible invasión rusa. Parte de su iniciativa consistió en programar las tres cumbres bilaterales que, según su delegada Wendy Sherman, «demuestran su entusiasmo y ganas» de recurrir a la diplomacia para resolver esta crisis. La primera cumbre, ya finalizada, no ha logrado reducir las tensiones. Fuera de la mesa de negociaciones, ambos países continúan enzarzados en el habitual tira y afloja, con una artillería cruzada de declaraciones.
Durante una intervención en la cadena de televisión rusa RTVI, el enviado de Rusia Sergei Ryabkov, que junto a Sherman dirige las reuniones bilaterales, explicó que especialistas militares estaban ofreciendo al presidente, Vladimir Putin, «alternativas» en caso de que la situación en Ucrania empeorase.
«Hemos llegado a un punto muerto en cuanto al enfoque. Nuestros puntos de vista son muy diferentes», declaró el ruso ante las cámaras. A pesar de que se resigna a «dar una oportunidad a la diplomacia», Ryabkov no ve utilidad en sentarse de nuevo con la delegación de Sherman para reiniciar los mismos diálogos.

Consecuencias catastróficas en Cuba y Venezuela

Rusia no quiere ceder en cuanto a sus demandas: busca garantías de que Ucrania no ingresará en la OTAN, donde podría albergar armas próximas a su frontera, y tampoco desea que Occidente extienda sus alianzas al resto de países postsoviéticos. Efectivamente, existe una diferencia fundamental de juicio frente a Estados Unidos, que tacha las exigencias de «inaceptables».

Todo depende de las decisiones de nuestros homólogos estadounidensesSergei Ryabkov, negociador de Rusia a las reuniones con EE.UU. 

«A estas alturas, es muy decepcionante», critica el embajador ruso Alexander Lukashevich. De cara a los reporteros, y tras una cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), refleja la actitud de Rusia respecto a la supuesta intransigencia estadounidense.
Lukashevich advierte de posibles «consecuencias catastróficas» si ambos países no logran ponerse de acuerdo sobre lo que Rusia denomina «líneas rojas» de seguridad.
El embajador ilustra un patrón ya habitual de Moscú, en el que promete buscar la diplomacia mientras hostiga a sus adversarios con amenazas de conflicto bélico. Durante su intervención televisada, el delegado ruso Ryabkov ni confirmó ni descartó la posibilidad de enviar armamento militar a Cuba y Venezuela en caso de un fracaso en las negociaciones.
«Todo depende de las decisiones de nuestros homólogos estadounidenses», sentenció.

«Acción decisiva»

La Administración de Biden no tardó en responder a esta clara amenaza, que evoca escalofriantemente la crisis de los misiles de Cuba de 1962.
«No voy a responder para insuflar el chismorreo público», gruñó el asesor de Seguridad Nacional americano, Jake Sullivan, durante una rueda de prensa. «Si Rusia se mueve en esa dirección, responderíamos con acción decisiva».
Algunos exiliados cubanos contemplan el desafío entre Estados Unidos y Rusia con especial atención, en la esperanza de que un nuevo alineamiento geopolítico impulse al Gobierno de Biden a incorporar a Cuba dentro de su círculo de aliados, para buscar con mayor entusiasmo un cambio de régimen en la isla. Los comentarios de Ryabkov alimentan la especulación de que el país caribeño podría verse de nuevo enredado en un conflicto protagonizado por Estados Unidos.
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