Simon Sandoval-Moshenberg, abogado de Kilmar Armando Ábrego García
Un juez de EE.UU. aplaza la liberación de Ábrego García y fija el juicio en enero de 2026
La defensa del salvadoreño, acusado de tráfico de personas, reclamó mantenerlo en prisión para evitar ser deportado
El juez del distrito de Tennessee, Waverly D. Crenshaw, ha fechado en el próximo 27 de enero de 2026 el juicio de Kilmar Ábrego García, el salvadoreño acusado de tráfico de personas. Después de una audiencia que se ha extendido por más de tres horas, el magistrado no se ha pronunciado sobre la posible puesta en libertad antes de la celebración del juicio.
Ábrego García se halla en una prisión de Nashville por presunto transporte de inmigrantes ilegales dentro de Estados Unidos. Los mismos abogados de Ábrego fueron quienes pidieron mantenerle encerrado para evitar una nueva deportación, pese a que una jueza de Maryland había ordenado su puesta en libertad.
Así, tratan de ganar tiempo para que esta magistrada conceda un alivio a Ábrego. Antes de la sesión de este miércoles, varias organizaciones civiles reclamaron su protección delante del tribunal.
El salvadoreño, de 30 años, se ha declarado inocente de los cargos de tráfico de personas. De la misma forma, la defensa sostiene que sufre una persecución por parte de la Administración de Trump, que trata de justificar su deportación a El Salvador por error.
Un «error administrativo»
Hacía más de diez años que Ábrego García residía en Maryland. Huyó a El Salvador debido a extorsiones recibidas de la pandilla Barrio 18 —según expresan los documentos judiciales de la defensa—, que tenían como objetivo tanto a él como a su familia.
El salvadoreño fue expulsado en marzo de EE.UU. y enviado junto a más de 200 migrantes a la prisión de alta seguridad del CECOT en El Salvador sin posibilidad de apelar ante una corte, en una expulsión catalogada como un «error administrativo» por el Gobierno estadounidense.
Ábrego García entró de forma irregular a Estados Unidos en 2012, siendo menor de edad, y aunque un tribunal de inmigración determinó en 2019 que era «deportable», un juez de asilo emitió una orden que lo protegía de ser enviado a su país natal debido a la persecución que sufría por parte de las pandillas.
El pasado 6 de junio fue traído de vuelta a Estados Unidos, pero resultó detenido por cargos por tráfico de personas, relativos a un viejo encuentro del migrante con policías en Tennessee en 2022, cuando viajaba con presuntos indocumentados, lo que sus abogados consideran una jugada del Gobierno estadounidense tras su error.