04 de diciembre de 2022

La normativa sobre bolados deja abierta una posible denuncia

La normativa sobre bolados deja abierta una posible denuncia

Tráfico urbano

¿Quién paga la reparación si un bolardo destroza mi coche?

Hay casos en los que el conductor no es el responsable de un siniestro contra un bolado. ¿A quién podemos reclamar?

Los accidentes contra bolardos y elementos ornamentales son cada vez más frecuentes en las ciudades. Las aceras se han blindado con miles de bolardos para evitar que los coches se suban a ellas para estacionar mal o realizar maniobras ilegales.
En este contexto son muy habituales los rozones, accidentes y desperfectos provocados por este tipo de elementos de mobiliario urbano.

Qué dice la Ley

Inicialmente habría que distinguir entre dos tipos de bolardos: los que evitan la circulación de coches y los ornamentales. Según el artículo 29 del Real Decreto 505/2007 de 20 de abril, los primeros deben medir entre 70 y 90 centímetros de altura, con un grosor de 10 centímetros. Deben tener un color y un diseño que no permita confundirlos con el asfalto. Y no pueden estar en la zona de las aceras destinadas a los peatones.
En ocasiones no es fácil distinguirlos de la carretera

En ocasiones no es fácil distinguirlos de la carretera

Si el bolardo protagonista del siniestro cumple esta normativa hay poco que hacer frente al mismo. Se trata de un problema derivado de nuestra mala conducción, e incluso cabe la posibilidad de que el propio ayuntamiento nos reclame la reposición del mismo en caso de que lo hayamos deteriorado tras el accidente.
Otra cosa es si el bolardo presenta problemas en su diseño y no cumple la normativa o si está deformado por un accidente previo, en cuyo caso sí cabría reclamación y podría llegar a buen puerto tal y como se puede comprobar en la jurisprudencia.
Bolardos de tipo neumáticos que suben y bajan en función de la necesidad

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Hay ejemplos en los que los tribunales han resuelto a favor del propietario. Por ejemplo, en el caso de un bolardo de piedra con forma esférica que se desprenda y se lleve por delante un coche. También se ha dado el caso de un bolardo con mecanismo neumático para desplegarse, que se eleva cuando hay un coche encima y le destroza los bajos.
Bolas de granito, más vale no 'tocarse' con una

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También podría ocurrir que un bolardo deformado invada la calzada y ‘enganche’ un coche a su paso. En todos estos casos el propietario tiene mucho a su favor para que la resolución sea favorable.
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