Interior de un vehículo moderno de lujo
Industria
Los abuelos, indignados por el miserable ahorro de los fabricantes de coches: «Nos han fastidiado pero bien»
Aunque las marcas cada vez gastan más dinero en pantallas más grandes que muchos conductores no quieren, los mayores se quejan de la eliminación de alguno de los accesorios de comodidad más usados
Vivimos malos tiempos para el automóvil, la dichosa electrificación ha traído un cambio completo en la concepción de los automóviles, de unos años a esta parte los fabricantes se han cuestionado cada tornillo que forma parte de un coche.
El elevado coste de fabricación de los eléctricos les ha obligado a quitar de en medio miles de piezas para lograr reducir el peso y el precio de los coches, así decenas de elementos de comodidad e incluso de seguridad han pasado a mejor vida dentro de los coches nuevos sin explicaciones.
Un ahorro miserable
Es el caso por ejemplo del tradicional mechero, los ceniceros y de un componente mucho más importante que afectaba directamente a la comodidad de los ocupantes: los asideros interiores.
Esta pequeña pieza ha pasado a la historia de los automóviles
Con la excusa ya citada del peso y el precio, puedes subirte en coche de gama media e incluso premium en los que no hay ni rastro de asideros, esas agarraderas encima de las ventanillas que sirve tanto para colocarse bien cuando entras en un coche como para sujetarse durante el viaje.
También si el conductor corre
Se trata de un accesorio muy utilizada por la gente mayor, que a menudo se sienten inseguros en sus asientos pues no les sujetan correctamente porque están diseñados para personas más corpulentas.
La realidad de los coches ahora, sin asidero
En cifras concretas la eliminación de los asideros en un coche, hablando siempre de tres, pues el conductor no suele tener, supone un ahorro de unos 100 gramos en el peso y de unos 5 euros por unidad, esto significa que los fabricantes han comprometido la comodidad de los ocupantes sin contemplaciones eliminando este accesorio tan sencillo como funcional que forma parte de los coches desde hace décadas.
Todo ello mientras en paralelo cada vez las pantallas son más grandes, caras y complejas de manejar. Un ahorro difícil de explicar en coches que superan los 50.000 euros.