Los agentes proceden a registrar el vehículo
Patrullando
La Guardia Civil no da crédito a lo que encuentra en una furgoneta: «No me lo vais a quitar»
Los agentes de la Guardia Civil viven una sorpresa diaria en la carretera, pues nunca saben lo que se van a encontrar en cada coche que paran
La Guardia Civil lleva a cabo más de siete millones de controles de carretera cada año, muchos son aleatorios, pero lógicamente hay determinadas zonas calientes en los que los controles son extremadamente habituales, pues los agentes saben perfectamente lo que van buscando.
Es habitual que haya controles para la localización de alijos de droga en la serranía de Cádiz, en las carreteras que usan habitualmente los narcos para mover la droga.
Tras la pista
Del mismo modo en determinadas épocas son muy habituales los controles de furtivos en Galicia, donde el marisqueo ilegal es una actividad cada vez más frecuente.
El hombre rebusca había escondido el botín al fondo
En este caso los agentes paran al conductor de una furgoneta en Huelva y quedan estupefactos ante lo que encuentran entre la carga del vehículo, obviamente la actitud del conductor les hace sospechar, pues se muestra desde el principio un tanto esquivo y trata de evadir el control con el vehículo.
Trata de escaparse
Finalmente, le obligan a vaciar la caja de la furgoneta, donde van saliendo distintas cosas, excepto un cubo que el conductor guarda oculto tras una manta al fondo. Una vez que los agentes le obligan a sacarlo, se confirman las sospechas.
La canasta oculta unos 20 kilos de pulpo
El conductor lleva entre la carga 20 kilos de pulpo fruto del furtiveo. «Se lo he comprado a un particular en la lonja de Ayamonte», no para de repetir, «es para el consumo propio», mientras los agentes le reclaman la documentación de la compra en la lonja.
Finalmente, y pese a la intención de llevarse el pulpo de nuevo, los agentes le informan de que van a sancionarle y que se van a quedar con las piezas, pues alguna no cumplen con la talla legal, a lo que el presunto furtivo responde «me van a buscar la ruina».
En este caso tendrá que hacer frente a una multa entre 30 euros y 60.000 euros en función de lo que determine el juez. El kilo de pulpo pescado por los furtivos puede rondar los 50 euros, mientras que los centollos pueden ir de 50 a 70 euros y los percebes pueden llegar hasta los 300 euros en el mercado ilegal, especialmente cuando se acercan las Navidades. Los hechos ocurrieron durante la grabación de un programa del Seprona en el canal DMAX.