Un operario de la compañía de capital chino
Industria
China vuelve a ganar un pulso a Europa y demuestra que puede parar sus fábricas de coches cuando quiera
El gigante asiático bloquea la producción europea de coches al cesar las exportaciones de componentes tecnológicos imprescindibles en los automóviles europeos
Una vez más ha quedado patente la debilidad de Europa en materia automovilística frente a China, una posición de fuerza que el país asiático mantiene desde que los responsables de Bruselas decidieron apostar por el coche eléctrico y con ello echarse en los brazos del gigante asiático, que a día de hoy domina todas las fases de su producción.
La situación es tan vergonzante para Europa que a día de hoy solo uno de cada diez coches eléctricos que sale de una fábrica europea de automóviles lleva una batería de fabricación local, el resto debe hacerlo con baterías chinas.
Vergüenza ajena
Este país lleva una década comprando los derechos de explotación de todos los yacimientos mundiales de los recursos minerales necesarios para la fabricación de estas baterías, lo que le ha dado una ventaja competitiva infinita frente a Europa, pues además se niega a compartir con nosotros la tecnología en el tratamiento de estas materias primas que permiten fabricar las celdas de las baterías.
China ha declarado materia reservada la producción de celdas de batería
Por si estos fuera poco, China también controla el mercado mundial de chips y semiconductores, aunque a menor escala que las baterías, lo que ha tenido con el corazón encogido a todos los fabricantes de Europa desde hace semanas, cuando anunció que suspendía la venta de estos microchips, lo que suponía el parón de las fábricas europeas.
Se suspende la producción
El problema comenzó hace unas semanas, cuando el Gobierno de Holanda decidió tomar el control de la empresa tecnológica china Nexperia, con una fábrica en Países Bajos, por desacuerdos con la dirección asiática y a expensas de los Estados Unidos, que la había introducido en la lista de empresas ‘peligrosas’.
Estos microchips son suficiente para detener la producción europea de coches
La reacción de China no solo fue parar la producción de la fábrica, que a día de hoy no ha sido restablecida, sino que suspendió las ventas mundiales de estos componentes, con lo que marcas como VW ya había advertido de paros de producción en sus fábricas por falta de materiales.
Finalmente esta misma semana China reanudaba la venta mundial de estos componentes y recuperaba el control total sobre la planta de Nexperia en Holanda, que le devolvía el mando sobre la compañía, una demostración más de fuerza del gigante asiático que ha demostrado que puede detener la cadena productiva europea con una facilidad pasmosa.