02 de febrero de 2023

Xavier Albó

P. Xavier Albó S.J. (1934-2023)

Entre la antropología y el compromiso con indígenas y campesinos

Compaginó su defensa de los más humildes con exhaustivas investigaciones sobre las etnias de Bolivia

Xavier Albó icono
Nació el 4 de noviembre de 1934 en La Garriga (Barcelona) y falleció el 20 de enero de 2023 en Cochabamba (Bolivia)

Xavier Albó Corrons

Jesuita desde 1951 y residente en Bolivia desde 1952, su vida se divide entre sus estudios antropológicos y su activismo a favor de indígenas y campesinos, cuyo punto álgido fue la huelga de hambre que desembocó en la dimisión de Hugo Banzer. Fue condecorado en 2016 con la Gran Cruz de la Orden del Condor de los Andes.

Ha habido consenso en una Bolivia cada vez más dividida a la hora de rendir tributo al sacerdote jesuita español Xavier Albó i Corrons: desde el actual presidente Luis Arce hasta sus predecesores Evo Morales y Jorge Tuto Quiroga –de centroderecha–, pasando por autoridades eclesiales y líderes sociales, todos han saludado la inmensa labor de Albó en el país andino, desempeñada a lo largo de siete décadas. El jesuita, nacido en la localidad barcelonesa de La Garriga en el seno de una familia numerosa –una de sus hermanas es la novelista Nuria Albó–, había llegado a Bolivia en 1952, un año después del inicio de su compromiso religioso.
Solo lo abandonó para ampliar una sólida formación académica culminada con dos doctorados, en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y en Lingüística Antropológica por la Universidad Cornell de Nueva York. Semejante currículum hubiera sido el trampolín para fraguarse una gran trayectoria investigadora y docente en cualquier país desarrollado. Sin embargo, prefirió poner su sabiduría al servicio de los pueblos indígenas, cuyas impactantes condiciones de vida descubrió al poco de afincarse en Bolivia.
Albó operó en dos etapas. La primera, centrada en el conocimiento paulatino de la zona y de sus poblaciones, cuyo resultado son sus publicaciones iniciales, que alcanzarían el centenar, abarcando prácticamente a todas las etnias de Bolivia. Más adelante, a principios de los setenta, pasó a la acción mediante la creación del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, comúnmente conocido por sus siglas, CIPCA.
Era la época en que empezaba a despuntar la Teología de la Liberación en América Latina, coincidiendo en Bolivia con la dictadura del general Hugo Banzer. El sacerdote, junto a su compañero jesuita Luis Espinal y la dirigente minera Domitila, se decantó por la huelga de hambre para denunciar las injusticias. Lo que los tres estaban lejos de imaginar es que aquella movilización, que alcanzó una notable repercusión internacional, terminaría jugando un papel decisivo en la renuncia al poder por parte de Banzer.
Convertido en símbolo, Albó aceptó viajes a lo largo y ancho del planeta y nombramientos de prestigio, como el de miembro de la Comisión de Redacción de la Nueva Historia de América Latina, iniciativa impulsada por la Unesco. Nunca dejó de defender la causa de pobres y campesinos, pero evitando alineamientos partidistas demasiado nítidos. Dejó plasmados sus recuerdos en Un curioso incorregible. Perfecto resumen de su repleta existencia.
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