07 de diciembre de 2022

en primera líneaTeófilo de Luis

Corrija el trazado, Sra. ministra

Seguro que sería más eficaz la política del Gobierno si abandonara, en este momento, la imposición de la electrificación y trabajara por una reducción de las emisiones contando con todas las tecnologías que en su desarrollo actual emiten mucho menos que hace unos años

En una reciente entrevista la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica dejaba claro: que en su opinión la situación geopolítica actual recomendaba acelerar la transición energética; entendía que las dificultades para la entrada masiva del coche eléctrico en el mercado obedecía a alto precio, deficiencias de infraestructuras y al sector de la distribución. Para ella no existe debate alguno sobre la energía nuclear y no hace valoración del impacto económico y social que la transición energética puede tener para Europa y España. Bien es cierto que menciona la existencia de diversas tecnologías que deben ayudar en el proceso de transición.
No se puede negar de su compromiso con la conservación del planeta, como la inmensa mayoría de la opinión pública, pero como responsable de la política medioambiental de España debería ser menos rotunda en busca del interés general y asegurarse de no imponer sus posiciones a una parte de los ciudadanos. Especialmente en cuanto a la movilidad se refiere.
Es seguro que la ministra se sienta muy cómoda en su posición al contemplar que desde Bruselas se prohíbe la venta de vehículos de gasolina, diésel e híbridos desde 2035 aun cuando en este momento parece que desde la Unión Europea se pone en cuestión esta fecha tanto por el alto precio de ellos como por los problemas derivados del despliegue de la red de recarga rápida ya que serían necesarios más de 7 millones de puntos de recarga cuando hoy hay 300.000.
En todo lo que afecta a la contaminación del planeta por emisión de gases efecto invernadero se debería considerar que, según estadísticas conocidas, Rusia, China, India emiten más del 40 por ciento de CO2 en el conjunto del planeta y que Europa, por mucho compromiso que asuma, emite algo más del 9 por ciento y que España es el sexto país en emisiones en el conjunto de los países de Europa. No se debe despreciar las ausencias de la cumbre de Egipto. Si el compromiso de Europa con rígidas exigencias a su economía no se corresponde con su peso en la contaminación, se estará penalizando con costes extras a nuestra economía que tiene que competir en el mercado internacional con servicios y productos con orígenes en países que no asumen con igual fuerza el compromiso.
Ilustración: ministra Teresa

Lu Tolstova

Si nos remitimos a las noticias que aparecen en medios es claro que el Gobierno pone en el foco de su política el transporte y no parece tan activo en otros sectores económicos que contaminan más y que callo por no señalar.
La fijación del Gobierno en imponer una motorización específica en el mercado no contempla que el comprador es soberano en su decisión, que considerará calidad, precio y satisfacción, y por ello no se logra la reducción efectiva de emisiones con origen en el tráfico si se pretende imponer la posición del Gobierno sobre la libertad de los ciudadanos. Seguro que sería más eficaz la política del Gobierno si abandonara, en este momento, la imposición de la electrificación y trabajara por una reducción de las emisiones contando con todas las tecnologías que en su desarrollo actual emiten mucho menos que hace unos años. Una transformación de estas características debe ir a la par del desarrollo tecnológico que hará posible por calidad y precio una potente entrada en el mercado de nuevos vehículos, como siempre ocurrió a lo largo de la historia económica.
La política del Gobierno para disminuir las emisiones con origen en el tráfico está fracasada. La realidad demuestra un envejecimiento del parque móvil, un aumento escaso, en unidades de la compra de vehículos cuya adquisición apoya el Gobierno, situación que se agrava con alto absentismo en la inspección técnica de vehículos y aumento de importaciones de usados.
Corregir y perfeccionar las políticas no acertadas no es un fracaso, es una señal de inteligencia. Sra. ministra, perfeccione su modelo busque la circulación de vehículos cuanto más nuevos mejor, cualquiera que sea su motorización, así todos se lo agradeceremos incluido quienes integran un sector hoy en confusión, y busque una menor contaminación y una mayor seguridad en el tráfico.
  • Teófilo de Luis fue diputado
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