27 de mayo de 2022

tribunaPedro manuel hernández lópez

Los peajes en las «autovías españolas», un año después

De sobra sabemos que el principal motivo de esta impopular y antisocial «medida de peaje» no es otro que el requerido por la Comisión Europea para que España pueda acogerse al Mecanismo de Recuperación, Transformación y Resiliencia para acceder a un total de 140.000 millones de euros

Ha pasado casi un año desde que que la «farruquita» de Triana, la ministra de Hacienda y vocera del Gobierno, nos sorprendiera a todos anunciando a «bombo y platillo» el cobro por circular no solo por las autopistas, que incluso no sería descabellado, sino por todas las autovías y carreteras nacionales de nuestra España.
Fue, a todas luces, una medida muy impopular, dado el carácter histórico de gratuidad de la red de carreteras españolas. Conviene recordar que España posee la mayor red de carreteras de toda la Unión Europea (y la tercera del mundo), y además concentra el 73,5 % de todas las vías gratuitas del Viejo Continente. Este anuncio produjo una auténtica avalancha de protestas y polémicas generalizadas, desde el ciudadano de a pie hasta el hemiciclo de las Cortes Generales, donde, la impopularidad de esta medida fue rechazada unánimemente por todos los grupos parlamentarios.
El entonces ministro Ábalos apostilló, en su día, que «con este proyecto, el Gobierno solo pretendía abrir un debate para ver cuál era la respuesta social a imponer un peaje que no gravase mucho los bolsillos del contribuyente, pero que ayudara a subsanar parte de los 8.000 millones de euros gastados en la conservación de dichas autovías y carreteras». ¡Aplausos, ovación y vuelta al ruedo, para el exministro! De momento, no le concedemos ni las orejas ni el rabo al hijo del torero conquense, Heliodoro Ábalos, alias «Carbonerito», por negar una vez más, no solo la mayor sino también la menor y la mediana.
Ha pasado casi un año desde que surgiera la polémica por el sablazo de gravar con peaje nuestra red de carreteras y autovías públicas. Un año en el que todos hemos clamado al cielo, ante el atropello que este Gobierno –sin escrúpulos, vergüenza, ni palabra– pretende cometer contra todos nosotros y el sector del transporte, pese a haberse comprometido a no llevar ninguna medida a cabo sin que hubiera consenso, aprobación y aceptación por parte de toda la ciudadanía y sectores implicados. A día de hoy, ya sabemos lo que valen sus palabras. No les importamos nada en absoluto porque son unos mentirosos compulsivos y solo les importa recaudar y enriquecerse a costa de los que menos tienen y siempre pagan. Si esta medida la llevan a cabo, no solo serán aquellos que usen las autovías para viajar quienes se vean perjudicados, porque… ¿quién pagará ese peaje por cada viaje que hagan los vehículos de transporte de alimentos, productos básicos y mercancías en general? ¿Quién pagará ese incremento en los desplazamientos en autobús o taxi que utilicen dichas vías? ¿Quién pagará ese peaje en el transporte de medicamentos, las farmacias…?
No es un problema de que no haya fondos, ni de que «quien contamina paga», como argumentaban en un principio. Se trata de un problema de «aptitud, con p», de un Gobierno que nos ha demostrado su manifiesta incompetencia e ineptitud para gestionar aquello a lo que todos contribuimos y que es de utilidad pública y que se afana en conceder a una empresa concesionaria, la Sociedad Estatal de Infraestructuras de Transporte Terrestre (SEITT) la gestión de miles de millones de euros, sacados a la fuerza, de nuestros bolsillos.
Señores del Gobierno, dejen de una vez por todas de tomarnos por bobos de baba, lelos, tontos o por las tres cosas a la vez. De sobra sabemos que el principal motivo de esta impopular y antisocial «medida de peaje» no es otro que el requerido por la Comisión Europea para que España pueda acogerse al Mecanismo de Recuperación, Transformación y Resiliencia para acceder a un total de 140.000 millones de euros, desde el 2021 al 2026, de los cuales 70.000 millones nos serán abonados en forma de transferencia. Ya somos mayorcitos para intentar engañarnos con los kínder sorpresa. España, sin la documentación que, el pasado 14 de abril de 2021, presentó el presidente Sánchez en el Congreso de los Diputados, se quedaría fuera de ese reparto multimillonario.
Aunque en un primer momento se barajó la media de 4 céntimos por kilómetro, el exministro de Transportes declaró en el Senado que, de aplicarse el peaje, la tarifa sería muy próxima a 1 céntimo por kilómetro. Tratándose de un Ejecutivo que nos miente hasta cuando nos miente, no podemos fiarnos de sus palabras, pues son ya muchas veces las que ha venido el lobo y nos ha pillado en plena siesta durmiendo a pierna suelta. Por eso, al aranero presidente de España le ocurre –como a Pedro, el pastorcillo del mismo nombre, que en la fábula de Esopo– que ya nadie le cree.
Viajar desde Madrid a Barcelona por autovía –si se aprobase el peaje– nos costaría 25 euros más, y a esto habría que añadirle el precio actual del litro del gasoil, que ha pasado de 1,35 euros por litro a 1,498 €/l. Por todo esto, ya podemos empezar a recitar la ancestral jaculatoria, que me enseñó mi abulense abuelo Manuel para invocar la protección de Santa Bárbara en esos días negros de tormentas cargadas de relámpagos y truenos: «Santa Bárbara bendita, que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita y en el ara de la cruz, Páter noster, amén Jesús». A partir de ahora, los impuestos nos van a caer torrencialmente encima como auténticas tormentas de verano.
  • Pedro Manuel Hernández López es médico, periodista y exsenador por Murcia
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