02 de julio de 2022

tribunaElena Castillo

El aval de Revilla, papel mojado

El señor Sánchez ha mentido a los españoles. Y como decía Mahatma Gandhi, «más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira»

El Gobierno de España ha hecho saltar por los aires la estabilidad de los servicios de inteligencia de nuestro país y ha debilitado al Estado, mintiendo y cortando la cabeza de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban, salvando, una vez más, al ministro Marlaska y al señor Bolaños.
Sánchez ha vendido a los que velan por la integridad y la seguridad nacional. Y lo ha hecho dándole munición a los que quieren romper España, a Esquerra Republicana de Cataluña, escondiendo el motivo real del espionaje, maquillando la realidad y tergiversando los motivos por los que hicieron esas escuchas.
Y mientras todo esto pasa, España se hunde. Con 200 millones de euros más de deuda cada día, y estando próximos a alcanzar un total de 1,5 billones de euros, al Gobierno del Sánchez sólo le preocupa constituir, en el Congreso de los Diputados, la Comisión de Secretos Oficiales dando entrada a independentistas y filoetarras (ERC, Bildu, Junts y la CUP), un más que probable cambio de cromos para tapar el caso de espionaje «Pegasus» y una manera de apuntalar sus sillones de Gobierno.
¿Y qué hace el señor Revilla mientras tanto? Nuestro presidente continúa observando impasible cómo Cantabria, desde Madrid, no vale nada.
Con 35.386 desempleados en nuestra región, una estimación de crecimiento que va a ser inferior al 4,4 por ciento, según la AIREF, una inflación que ha llegado a estar próxima al 10 por ciento; una tasa de desempleo juvenil del 26 por ciento, un 53 por ciento de los mayores de 45 años en situación de desempleo y 47.034 cántabros en el extranjero por falta de oportunidades en la comunidad, el aval de Revilla a Sánchez es papel mojado.
Y una simple diputada de Cantabria observa, con impotencia, desde el Congreso de los Diputados, que es la casa de todos los españoles, como el voto de balde de los regionalistas a los socialistas es un cheque en blanco que no viene devuelto en forma de inversiones para nuestra tierra.
Los fondos europeos podían ser un soplo de aire fresco para un territorio con grandes oportunidades de especialización e investigación como el nuestro, pero el mal enfoque llevado a cabo por el Gobierno cántabro y la desidia de los que presiden la nación nos han colocado en una clara situación de desventaja para el relanzamiento de una industria que necesita adaptar su modelo productivo y amoldarse a las nuevas exigencias del mercado y a los condicionantes medioambientales que nos hemos impuesto.
El apoyo incondicional de Revilla a Sánchez no es fructífero para nuestra región. No recibimos lo que se nos adeuda, ni en forma de infraestructuras tangibles, como la llegada de la alta velocidad a nuestra región por la comarca campurriana, ni en forma de renovación de la flota de trenes que requieren las cercanías para garantizar que los usuarios, los del día a día, lleguen a su hora a trabajar, al médico o a realizar gestiones en cualquier otra localización de Cantabria. Y muchísimo menos en forma de inversiones a futuro que establezcan los pilares de una industria especializada (coche eléctrico, hidrógeno verde, energía eólica offshore…) o que garanticen la supervivencia de un sector primario al que si no se lo come el lobo se lo comerán los gastos.
El Partido Popular apuesta por un acuerdo de financiación autonómica «necesario y posible», fruto del diálogo entre todas las partes y basado en el coste efectivo de los servicios públicos (gastos sanitarios, educativos y sociales) para las personas, y no en territorios, porque eso es lo mismo que financiar aliados del Gobierno de Sánchez. Y Cantabria, mal que le pese a los regionalistas, no es un aliado de este Gobierno de socialistas, comunistas, independentistas y filoetarras.
Es preciso que este Gobierno apueste por una política impositiva moderada, una manera de gobernar que no esté reñida con la sostenibilidad del Estado del bienestar, sino que la fortalece. Una política que el Partido Popular ya ha demostrado que funciona.
Hay que cambiar urgentemente el rumbo de la política económica regional y nacional. España no puede ser el país con mayor tasa de paro de Europa, con la mayor subida de precios de todas las economías desarrolladas, con un déficit estructural que se ha duplicado y una deuda que alcanza el 120 por ciento del PIB. Y Cantabria tiene que ser un territorio de oportunidades, de atracción y retención de talento, un referente en especialización e investigación reconocido nacional e internacionalmente.
Cantabria necesita volver a la senda del crecimiento económico y de la moderación. Los regionalistas no pueden apoyar, directa o indirectamente, la inclusión de independentistas y filoetarras en una comisión crucial para nuestro país como es la de los Secretos Oficiales.
Los regionalistas no pueden regalar el esfuerzo y la ilusión de los cántabros a un presidente que ha hecho de la mentira su programa de Gobierno y su manera de vivir o sobrevivir. Cualquier otra cosa nos conducirá a dos presidentes que triunfan con la mentira.
  • Elena Castillo es diputada nacional por Cantabria. Portavoz adjunta de la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades. Portavoz adjunta de Sanidad y Consumo. Vicesecretaria de la Mesa de Educación y Formación Profesional. Secretaria de la Mesa de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana
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