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01 de junio de 2023

TribunaSayde Chaling-Chong García

Teatro Progre

El liderazgo progre es bastante lamentable, si los líderes de la cuarta internacional fueran como los del siglo XX estaríamos perdidos, con lo cual es posible derrotarlos

Actualizada 13:48

El Papa Francisco –en mi opinión–, representante del progresismo en la tierra, es decir, del posmarxismo, apostaba por dialogar con el régimen de Daniel Ortega, hijo putativo de los Castros. El resultado de estos «diálogos» ha terminado con el cierre de las relaciones entre la santa sede y la tiranía Sandinista y, como todos conocen, con el encarcelamiento del obispo Rolando Álvarez, que ha sido condenado a 26 años de prisión.
En mi opinión esto forma parte de la nueva estrategia de imagen de estos líderes posmarxistas que presuntamente abandonan el discurso belicista del siglo XX. Como ya les dije en otras ocasiones, esto simplemente es una fachada, ellos defienden los mismos principios del manifiesto comunista, pero ahora empleando eufemismos eufemísticamente eufe-místicos, que por supuesto terminarán en lo mismo de siempre, –violencia más violencia a la máxima potencia– su modelo ideal. Eso te lo explicarán después –y de la peor manera–. Esto será cuando definitivamente en tu autodeterminación como ser humano, se pretenda dar las últimas vueltas de tuerca a este absolutismo silencioso –en el que casi todo el mundo está en el ajo– y entonces quieras defender esa línea imaginaria del viejo refrán que dice: «Tu libertad acaba donde comienza la mía».
Todos hemos visto la cara de alegría total que pone el representante de los católicos, quien tiene a muchos disgustados con sus derivas ideológicas, en sus fotos con sus homólogos perseguidores de cristianos, Cristina Fernández de Kichnner, Evo Morales o Fidel Castro. El Papa Francisco vio con sus propios ojos en Cuba cómo machacaban a los cubanos que les pedían amparo por la violación de los derechos humanos en la isla cárcel, e hizo la vista gorda. Lo más importante era blanquear a la tiranía asesina de los Castros, por eso creo fielmente que el hecho de que Nicaragua rompa relaciones con el Vaticano es una puesta en escena.
Cuba, China, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, la antigua URSS, etc. siempre fueron y son los ejemplos de la vieja izquierda, que cada vez es más longeva y, en consecuencia por envejecimiento, ya van engrosando más las listas de defunción mundial que las de votantes. Ya en los 90, con la sacudida por la caída del muro de Berlín, con el Foro de Sao Paulo, y el de Puebla, del que por cierto es miembro el PSOE, se dieron cuenta de que ellos necesitan ser atractivos a las nuevas generaciones, y estos últimos tiempos exceptuando algún fanático, las nuevas proles no entienden el canal violento de la Primera y Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría, les queda lejos, ya no conectan con sus realidades, lo mismo pasa con los jóvenes cubanos, que no enchufan con el viejo discurso comunista de la isla, y por eso la tiranía de partido único, a marchas forzadas, y porque ellos en definitiva también son autores de esta nueva era del «perfeccionamiento del marxismo», se han sumado a todas las corrientes, que ellos persiguieron con saña, animadversión y muerte. Con lo cual se hace totalmente necesario poner de ejemplo negativo lo que antes fue un ejemplo positivo para las izquierdas, y evidentemente Daniel Ortega lo está poniendo muy fácil.
Lo siento mucho pero esta supuesta estrategia buenista no tiene nada que ver con que estén en contra de las tiranías sangrientas, el tema es que ahora no vende eso, no olviden que el Vaticano permaneció callado durante muchísimo tiempo, mientras sus representantes en Nicaragua eran cercados y perseguidos. El nuevo orden geopolítico mundial, el posmarxismo o progresismo, está trabajando a marchas forzadas para imponerse, un orden encabezado por la hidra ideológica y económica del PCCh (Partido comunista Chino), por suerte algunos nos hemos dado cuenta y todavía hay periódicos donde publican nuestras ideas, a eso agregar que el liderazgo progre es bastante lamentable, si los líderes de la cuarta internacional fueran como los del siglo XX estaríamos perdidos, con lo cual es posible derrotarlos.
  • Sayde Chaling-Chong García es periodista hispano-cubano
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