29 de junio de 2022

Mujer pidiendo frente al castillo de Sant´Angelo en Roma

Mujer pidiendo frente al castillo de Sant´Angelo en RomaCathopic

Los obispos europeos piden a la UE «reconocer la multidimensionalidad de la pobreza»

Los datos que han arrojado informes como los de Cáritas o la FAO indican que la pandemia ha aumentado las desigualdades y el riesgo de exclusión

«Que nadie quede atrás», es, una y mil veces, el reclamo que hace la Iglesia católica a las instituciones gubernamentales a la vista de los datos demoledores que indican que la pobreza, lejos de remitir en occidente, es una realidad que se ensancha. Así lo ha recogido en su última declaración la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), que denuncia el aumento de la precariedad laboral en la última década.  
Este jueves 14 de octubre, la COMECE, ha publicado la declaración Escuchar el grito de los pobres en el contexto de la Covid-19 y su recuperación, proponiendo algunas recomendaciones a la UE sobre cómo mejorar la lucha contra esta situación lacerante en Europa. El que fuera secretario general de la Conferencia Episcopal de Francia, el presidente de la Comisión de Asuntos Sociales de la COMECE, Antoine Hérouard, aseguraba que la labor de todos debe ser «aspirar a reducir la marginación y potenciar una inclusión más integral».
La COMECE, en su comunicado, constata que ha habido una multiplicación de las situaciones de fragilidad que afectan a la vida de las personas, las familias y las comunidades en toda la Unión Europea.
Como se refleja en el Plan de Acción de la Comisión Europea sobre el Pilar Europeo de Derechos Sociales, la lucha contra la pobreza es una de las principales prioridades sociales de la UE. Sin embargo, «hay que hacer más para medir y abordar las nuevas formas de pobreza y promover remedios creativos a las causas estructurales de la pobreza», afirmó el obispo auxiliar de Lille, Antoine Hérouard.
Escultura de una persona desamparada

Escultura de una persona desamparadaCathopic

Reconocer la pobreza multidimensional

Por otro lado, la declaración de la COMECE ha señalado la preocupante situación de muchos trabajadores, que no se benefician de condiciones laborales dignas o no ven valorado su trabajo. Con el aumento de los niveles de pobreza en toda Europa, la COMECE pide a la UE y a sus Estados miembros «que reconozcan mejor el enfoque multidimensional de la pobreza para no dejar a nadie atrás».
Durante la pandemia del covid-19, la Iglesia católica, tal y como se puede desprender, en el caso de nuestro país, del informe elaborado por Cáritas y FOESSA, prestó apoyo espiritual y material a las personas en situación de vulnerabilidad, satisfaciendo sus necesidades más acuciantes. La declaración de la COMECE recoge ejemplos de «buenas prácticas» puestas en marcha en diferentes lugares de Europa por parte de diversas instituciones y entidades colaboradoras en todos los niveles. 

Escuchar el grito de los pobres

La declaración Escuchar el grito de los pobres en el contexto de la pandemia del covid-19 y su recuperación tiene como objetivo hacer un balance de las estrategias existentes en la UE, informar de las acciones de la Iglesia en apoyo de las personas en situación de pobreza durante la actual pandemia y llevar las recomendaciones de la Iglesia a la atención de las instituciones de la UE y sus líderes.
Las recomendaciones de la Comisión de Asuntos Sociales de la COMECE, incluyen, en primer lugar, reforzar la ayuda material y alimentaria en el marco de la financiación de la UE; medir mejor la pobreza que se ajuste a la realidad actual; facilitar el acceso a una vivienda asequible y digna; prevenir mejor el sobreendeudamiento; promover el trabajo digno, la educación de calidad y la solidaridad.
«Toda reflexión y acción en materia de lucha contra la pobreza –afirma Hérouard– debe tener como objetivo reducir la marginación y potenciar una inclusión más integral, es decir, la participación económica, social y política».
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